Los negocios de chucherías o Cómo generar necesidad imperiosa de gastar plata en boludeces

El centro de Mendoza es un horno. En serio, podrías tirar un huevo a la calle a cualquier hora, y se freiría. Es increíble lo que sudo mientras, bolso en mano, camino las 6 cuadras que separan mi departamento de la facultad. Y encima, por las normas del recato, no puedo caer con short, falda o vestido corto. Hay que ir de jean. A lo sumo calzas. Y puteo por dentro mientras me laten las piernas porque hacen doscientos millones de grados, y me cago en el recato, en la sexualización innecesaria de nuestros cuerpos, en el conservadurismo o lo que puta sea que llevó a las personas que fundaron mi Universidad a poner esa norma de mierda.

Pero ya casi llego a mi casa y una ráfaga de aire acondicionado me tienta a entrar en el negocio de chucherías que queda por ahí cerca. Es un local enorme, lleno de bolsos, carteras, maquillaje barato y bijouterie. También tienen cosas de escritorio, tipo ganchos (de esos para agarrar hojas), cuadernos y lápices coloridos. Es todo rosado, estridente y canchero. Así que entro para aliviarme del calor y de paso pegar una miradita.
Lo de aliviarme del calor es una excusa, solo me queda una cuadra para llegar a mi casa, con mi propio aire acondicionado. Pero soy adicta a estos negocios de mierda. No puedo entrar sin terminar comprándome algo, y al final esa compra termina abandonada, porque ¿para qué necesito yo un collar con dije de corazón brillante? No uso collares. En realidad, odio los collares, se me enredan cuando duermo y no soporto desenredarlos. Me los saco para bañarme y no los vuelvo a usar más. O sea que el collar me dura máximo un día y medio, y después, se pierde en el No Ser, es decir, en el Todo (si captaron la referencia a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte los quiero mucho).

Pero el collar se ve tan lindo ahí, colgado en su cosito de colgar collares. Obvio tampoco necesito esa pulsera de perlas de plástico (tampoco uso pulseras, me molestan para escribir), ni ese pañuelo floreado (HACEN DOSCIENTOS MILLONES DE GRADOS, ¿¿CÓMO SE ME OCURRE COMPRAR UN PAÑUELO??). Y así se me va la plata del mes, comprando boludeces que no necesito en un local lleno de cosas que no necesito. Y entonces me pregunto, porque yo soy una persona muy autocrítica y no puedo dejar de deconstruirme en todo: ¿por qué carajo sigo entrando?

Tengo algunas teorías, que son medio estúpidas, pero hay gente que cree que a una piba de hace dos mil años la embarazó un pájaro así que ya fue (sin ánimo de ofender, yo también lo creía… cuando tenía 10 años).

La primera es que hay droga en esos locales. O en esa mercadería, y cuando la tocas, te genera la necesidad imperiosa de comprar, de tener esas cosas. La droga entra por los globos oculares, no hay otra opción. Y las pupilas se te dilatan mientras mirás embelesada esa gorra rosada horrenda que sólo se ve linda porque está ahí colgada, rodeada de cosas estridentemente horrendas. Y la compras, pero cuando llegas a tu casa, donde las cosas no brillan con la misma estridencia, ves la gorra y decidís que no te la vas a poner jamás. O quizás sólo para estar en casa. Pero, siendo sincera, ¿quién se pone una gorra “para estar en casa”?

O quizás es algo en mi organismo, una especie de gen comprador, que no me permite retirarme de un local sin sentir culpa por no haber comprado. La mayoría de las veces logro superar esta tendencia, pero en los locales de chucherías hay algo en el aire, algo en la actitud de esas vendedoras que no te atienden, pero te miran con cara de que si robás algo, ellas lo sabrán, y la vergüenza caerá sobre ti, sobre tu familia y sobre tu vaca. Ese algo me vuelve chiquitita (más de lo que ya soy), y la única manera de recuperar mi tamaño original es comprar algo, aunque sea un colín (una de las pocas cosas realmente bonitas que hay en esos locales), y salir corriendo.

La tercera teoría tiene que ver con la cultura del consumo, el capitalismo y bla, bla, bla. Pero no incluye drogas, dinosaurios ni aliens, así que creo que es la más aburrida, y no voy a hablar de ella ahora, o esta entrada se iría al traste.

Así que, comentaristas, ¿ustedes también tienen adicción a algún local? ¿Cuáles son sus teorías?

(Si tienen ganas de abrir el debate sobre la sociedad de consumo, díganmelo en los comentarios y, después de hacer un poco de investigación, me encantaría subir una entrada sobre eso para que lo discutamos).

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17 comentarios

  1. Me parece muy interesante lo que has planteado porque sí que es verdad que las tiendas de este tipo nos parecen llamar con su olor, a mí también me cuesta mucho no entrar. ¡Solo me queda decirte que intentes tener fuerza de voluntad! Jajaja
    Un beso, nos leemos.

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    1. Pero qué difícil tener fuerza de voluntad cuando hay un anillo brillante mirándome con sus ojitos de anillo que nunca ha recibido amor... Jajaja!
      Gracias por comentar!

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  2. JAJAJAJA Amo tu entrada. Y la verdad es que si entro en esas tiendas, es obligada. No soy para nada... extremadamente femenina y entrar en un lugar donde predomina el rosa no es lo mío pero sí para mis amigas xD
    Supongo que puede ser algo que dejan los dueños del local, un gas que causa una adicción irracional a comprar boludeces que luego no usarás nunca.
    Yo no compro pero cuando es mi cumpleaños me compran cosas de esos lugares, y son objetos que digo que no usaré y, aun así van y gastan dinero. La única hipótesis que encuentro es que me usan de excusa jajajaja

    ¡Saludos Sofi!

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    1. Es que ese es mi problema, yo tampoco soy demasiado femenina, al menos no en general, pero estas tiendas te drogan cuando pasas, lo juro! Jajaja y después llego a mi casa y digo "para que me compré esta boludez?"
      En fin, seguiré con mi investigación conspiranoica, las tiendas de bijouterie barata no podrán salirse con la suya durante mucho más tiempo...

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  3. JAJAJA. Estoy muy tentada! Que entrada tan genial! Es cierto, esos negocios son una trampa mortal para esas personas que gastamos nuestra plata en "cositas". Pero no voy a negarlo, estas tiendas son mi obsesión, las amo. Yo soy de las boludas que se compran los cenizeros con forma de corazón aunque no fume. Lo sé, pero la tentación me puede.

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    1. ES QUE SON MUY LINDOS ESOS CENICEROS! Igual que los cosos esos de muffins de silicona que no sirven y todos sabemos que no sirven pero bueno, lo compramos para probar, total...
      Yo una vez me compré tres velas, VELAS compré. Obviamente esa compra no tuvo ninguna razón de ser y me las tuve que meter en el c... Ok, hora de terminar este comentario.
      Saludos y gracias por comentar!

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  4. ¡Hola! La verdad que también formo parte de las personas que entran como drogadas a estas casas de chucherías a ver qué hay jajaja pero nunca compro nada... cuando lo tengo en la mano y lo estoy por llevar sé que no lo voy a usar y lo dejo y me voy. ¡Muy original tu entrada! Un beso :-)

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    1. Jajaja tus genes deben ser poderosos, por favor no te prives de pasarlos a la siguiente generación!

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  5. SIII!!! JAJA que buena entrada, es tal cual. Yo tampoco uso collares ni pulseras porque me molestan, pero así y todo las sigo comprando. A mi hay un local, una especia de bazar en mi ciudad, que atienden unos coreanos que venden todo lo que te puedas imaginar, desde ropa china (tengo adicción a usar esta clase de vestimenta) hasta cosas para la cocina (que compro y después termino regalando porque no uso, jaja!) y demás adornos, sahumerios, bah, todo lo que me encanta. A los sahumerios y velitas perfumadas creo que es a lo único que le doy uso, lo demás termina abandonado o siendo regalado. =P

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    1. Jajajaj cada uno con sus adicciones particulares! Yo cada tanto tengo que hacer revisión y tirar o regalar la mitad de las cosas que tengo porque se me van acumulando y no las uso jajaja

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  6. JAJAJAJA a todos nos pasa. Yo tenía uno de estos locales a media cuadra de la universidad. Cuando llegaba temprano o me cancelaban una clase, me gastaba todo el dinero ahí en cosas que quizás nunca usaría.
    Ahora se me pasó porque acá donde vivo hay un solo local de este estilo y es un poco (muy) infantil como para mi gusto.

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    1. Mi adicción es con los lugares baratos, si es muy caro (como por ejemplo Isadora) no entro directamente, o el sentido del "no tengo plata" supera al impulso comprador. Pero esas pulseras están a cinco pesos CINCO PESOS ENTENDÉS MENOS QUE UN ALFAJOR!!
      Me van a matar estas tiendas.

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  7. Hola!! Yo no soy de gastar en cosas que sé que no voy a usar. Por lo general si me compro por ejemplo una pulsera es porque en verdad me gusta y le voy a dar utilidad. Coincido en lo de tener la necesidad de comprar algo si entro en alguna tienda de estas para que no piensen que fui ahí para robarme algo jaja ya sé que es algo estúpido pero no puedo evitarlo (al menos que todo sea caro ahí si me controlo)
    Saludos!!

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    1. Ay a mi me intimidan mucho las caras de esas vendedoras! Es como si te estuvieran acusando de algo jajaja me obligan a comprar para liberarme de la culpa!

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  8. A mi me dan como... ¿Claustrofobia? Esos lugares. Y ahora que lo pienso puede que tenga que ver con la forma en la que estan dispuestas esas cosas brillantes. Todas concentradas sobre vos, como mirando cada cosa que haces... Expectantes.
    Me pasa lo mismo en lugares como Falabella, que te perdes en un mar de ropa dispuesto en percheros, mesas, mesones, estantes, etc.
    Y en ambos casos veo la recurrencia de la pequeñez que te hacen sentir. Me recordó a la escena de Toy Story cuando van al super y ven todos los Buzz Lightyear apilados en góndolas enormes o al estudio que decía que Hitler había hecho su oficina con pasillos angostos y altos para intimidar a quien lo venía a ver.
    Siento que tantas sensaciones juntas nos nublan el juicio y nos hacen funcionar en modo binario: comprar vs. No comprar. (No hay lugar para la pregunta "¿para qué hacerlo?"). El truco debe estar en aprender a cambiar el switch. ��

    PD. Primer entrada que comento y es sobre cosas de mujeres. Que raro no? Jajajaja. Te quiero Cofía.

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    1. JAJAJA nadie más que vos podría haber hecho este comentario tan obsesivamente psicoanalítico! Podríamos ir juntos algún día y analizar la psicología diabólica de marketing que tienen estos negocios del infierno. No quedan muy lejos de la facu, mmm suspicious... Jajaja
      Te quiero Alvi! Gracias por comentar!

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  9. Hola Sofi! Me reí mucho con esta entrada y me hiciste sentir recontra identificada xD a veces, cuando tengo tiempo en el centro de mi ciudad o lo que venga, me pierdo entre las estanterías de lugares como estos xD las cosas lindas así de librería o chucherías me hacen decir "si, las voy a re usar" y terminan siendo decoración para mi estantería xD
    En clase me han hablado de cómo es que antes de abrir un negocio, los dirigentes de un negocio estudian la ciudad, a la población y después ven cómo quieren llegar a la gente a través de los productos. También el ambiente es importante, por ejemplo el aire acondicionado con las puertas abiertas así cuando pasás querés entrar y cosas así. Siempre en la entrada vas a ver algo que te llame la atención xD
    Esa es una teoría que me parece muy interesante para estudiarla, o al menos para discutirla en uno de esos locales si vas con amigos (?
    Nos leemos, saludos!
    Fedra.

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