Sueños locos


A todos nos ha pasado de despertarnos y querer seguir soñando. A veces, lo que estábamos viviendo en la dimensión onírica era increíblemente maravilloso, o justo en el momento de despertar estábamos en plena persecución o resolución de un misterio, o que la alarma suena en el preciso instante en el que estabas por conocer a tu ídolo máximo del universo.

Pero a veces, sobre todo en vacaciones, tengo sueños locos de verdad, de esos que decís "si lo escribo y lo mando a Hollywood, seguro hago una fortuna". O, para ser sinceros, de esos que pensás "¿¿qué carajo me fumé anoche??" porque no entendés de dónde sacaste tanto menjunje de cosas.

Hay un sueño que tuve hace años, y que de vez en cuando repito. Empieza siempre en el mismo punto: estoy en mi casa, en alguna especie de celebración familiar. Todos están ahí: los que viven lejos y los que están más cerca, los que hace años no veo y los que veo todos los días, los muertos y los vivos. Hay una gran torta, blanca y de varios pisos, con una vela enorme en el medio. Alguien la coloca sobre la mesa y todos empiezan a cantar el feliz cumpleaños. Somos tantos, estamos todos, casi no entramos, y empiezo a aplaudir mientras me pongo de puntitas de pie para ver quién es el agasajado, pero no lo consigo.

De pronto, un sonido me distrae. Crujidos.

Miro hacia la ventana, y el parque frente a mi casa se ondula como un bucle, provocando que los árboles choquen entre ellos y generando ese sonido. Fascinada, veo cómo la tierra se eleva en colinas, y vuelve a alisarse para enroscarse sobre sí misma mientras las plantas, como pueden, tratan de acompañar el movimiento.

Tres figuras aparecen entre las ondulaciones. Son (cómo no) Harry, Ron y Hermione. Con el primero a la cabeza, corren como huyendo de algo, y yo, sin pensarlo dos veces, salgo tras ellos para ver qué están haciendo. Los persigo hasta una calle rodeada de edificios, y entonces el trío se separa: Hermione corre por un callejón, Ron entra en una de las tiendas y Harry comienza a escalar un edificio.


Empiezo a sentir que algo malo está por pasar, y me entusiasmo porque la cosa se está poniendo interesante. Trepo tras Harry, tratando de advertirle, porque algo me dice que no debería estar escalando ese edificio, que no es seguro.

Y entonces, aparece él: Voldemort.

Estando despierta, el malo de Harry Potter nunca me ha perturbado demasiado, pero no puedo explicar el terror que me genera en el universo de los sueños. Muchas veces sueño que me persigue y que debo enfrentarlo, y normalmente me despierto agitada, antes de poder verle la cara. Desde el lugar de lectora, puedo seguir la historia con la certeza de que Harry no morirá, porque es el héroe. Y los héroes no mueren, porque a todos nos gustan los finales felices. Pero en los sueños, todo se vuelve real. Puedo ponerme realmente en los zapatos de Harry, incorporar la idea de que deberá enfrentarse al mayor asesino de su mundo, un hombre que además lo odia visceralmente, y que podría matarlo de las maneras más horribles y dolorosas. En los sueños, realmente me meto en la piel de los personajes que vivieron esa historia, y me aterrorizo de la misma forma que ellos, quizá más.


Entonces, cuando en este sueño aparece Voldemort, comienzo a trepar desesperadamente por la pared del edificio, rogando que no nos vea, con los ojos cerrados y el corazón en la boca. Miro hacia arriba y quiero advertir a Harry, pero algo me dice que él ya se ha dado cuenta de que está ahí.

- ¡Búsquenlo! ¡Lo quiero muerto para esta noche! -grita Voldemort, y un ejército de pequeños Gollums aparece por un callejón, corriendo en cuatro patas, con sus ojos abiertos de par en par, amarillos, inyectados en sangre. Rodean al Señor Tenebroso y empiezan a llenar la calle como cucarachas, trepándose a los edificios, colándose en todas las puertas y ventanas.

Yo, al ver esto, ya no puedo controlar el horror, por lo que pego un salto desde donde estoy hasta agarrar el tobillo de Harry, para advertirle finalmente que no siga subiendo. Harry me mira, y me dice que me quede tranquila, que todo saldrá bien, sólo tenemos que llegar hasta la terraza del edificio. Seguimos subiendo, mi cuerpo cada vez más duro, más pesado. Sé que no tendríamos que hacerlo. La calle está negra, cubierta por todos esos bichos que no paran de corretear, agitando las extremidades. Y en el medio del tumulto está Voldemort, a quien nadie se le acerca, rodeado de un aura color verde oscuro.

De pronto, Harry grita. Miro hacia arriba, y veo que uno de los Gollums se ha colado por dentro del edificio que estamos escalando, ha salido por una de las ventanas y ha conseguido sorprender a Harry, a quien ahora tiene agarrado de las muñecas, suspendido en el vacío.

Y lo suelta.

Grito.

Salto tras él.

Todo se vuelve negro.


En los sueños, normalmente, cuando "morimos" o cuando las cosas se están poniendo demasiado desesperantes, solemos despertar. Sin embargo, este sueño fue diferente. Caí varios metros, todo se puso negro, y de pronto me encontré en un contexto completamente diferente.

Abro los ojos. Una cancioncita, parecida a un jingle de Navidad, resuena a lo lejos. A mi alrededor todo es de colores brillantes, fuertes, psicodélicos. Estoy tirada sobre el césped, sembrado de flores. A mi alrededor, un grupo de personas canta y baila al ritmo de una especie de ritual. Las miro bien: son mis amigas. Vestidas como duendecillos, con sombreros de color rojo y cascabeles en la punta de... esperen. ¿Qué es eso? ¿Pezuñas? ¿Mis amigas son faunos?

En efecto, mis amigas son faunos y están cantando una especie de ritual, No entiendo nada. Miro a mi alrededor y encuentro a Harry, cuya piel se va poniendo lentamente de color verde, mientras su rasgos se deforman y su cuerpo se hincha como un globo.

De pronto aparece a mi lado un espejo de mano de plata, de esos que parecen de cuento de hadas. Lo tomo, y me miro con incredulidad.

No entiendo nada.

Soy la princesa Fiona.


Y me desperté.

Sí, sí, me imagino lo que estarán pensando. ¿Qué pito toca la princesa Fiona en toda la historia? Y no tengo idea, ok? Es el final que mi sueño inventó, yo no hago las reglas.

Ustedes, ¿han tenido algún sueño loco? ¡Cuéntenme en los comentarios!

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3 comentarios

  1. O, para ser sinceros, de esos que pensás "¿¿qué carajo me fumé anoche??" Morí en esa parte jajaja. Creo que nunca en mi vida había soñado algo así de loco, las veces que lo hago siempre son cosas "cotidianas o normales". Una vez estaba casada con Joe Jonas (y ni siquiera era fan de los Jonas Brothers). En otra me perdía en un bosque con un amigo (el bosque era parecido a la arena de "Los Juegos de Hambre"). Nada muy fuera de lo común. TE DOY EL PREMIO AL SUEÑO MÁS FLASHERO jaja.
    Saludos!!

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  2. Hola!
    La verdad es que el mundo de los sueños es hermoso para mi. Hace mucho que no tengo sueños asi, que me desesperen y me despierte sobresaltada. En serio, no recuerdo la ultima vez que me pasó. Pero la verdad es que también suelo vivir historias increibles en donde la mayoria de las veces estoy escapando de algo o de alguien para llevarlo hasta algun lugar y enfrentarlo. Una interpretación que leí por ahi de eso es que queremos escapar de nuetros problemas, superar etapas. En el libro de Freud dice que cuanto más atención le ponemos a nuestros sueños, es cuando mas los recordamos asi que me parece genial que hagas este ejercicio de escribirlos porque son realmente buen material para alguna historia.
    Te dejo un beso!

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  3. JAJAJAJAJAJAJAJAJA qué buen sueño. Yo también tengo sueños así xD, como la vez que me escapé de Hogwarts con mi tenedor mágico (varita) para meterme en un submarino amarillo de juguete a orillas del lago y llegar a Buenos Aires, donde tenía que luchar contra Goku para robarle todas las monedas de chocolate que tenía y usarlas en mi batalla final con el rey de los piratas. Cosas que pasan en sueños jajaja.

    Me sacaste una sonrisa xD

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