- Impinchable -

Con tecnología de Blogger.
  • Reseñas
    • Libros
    • Cine
    • Series
  • Aventuras
  • Divagaciones
  • Redes
    • Facebook
    • Twitter
    • Instagram

Fragmentado comienza cuando Casey (Anna Taylor-Joy), Claire (Haley Lu Richardson) y Marcia (Jessica Sula) suben tranquilamente al auto del padre de Claire y esperan a que éste las lleve a casa. Pero quien se sube al asiento del conductor no será él, sino Kevin (James McAvoy).

Claro, en realidad no es Kevin, sino Dennis, una de las múltiples personalidades que ha desarrollado este personaje como resultado de los abusos sufridos en su infancia.

Dennis las drogará con una especie de spray que las deja inconscientes, y lo siguiente que nos encontramos es el escenario donde se llevará a cabo el 90% de la película: una habitación con dos catres y un baño, ubicada en algún lugar bajo tierra.
Para colmo las pibas en tacos y pollerita: no es la mejor indumentaria para que te secuestren.
Ya partiendo de este escenario se podrán imaginar la desesperación que transmite la película. El lugar donde se encuentran las chicas parece prácticamente inexpugnable, es un callejón sin salida, y en la entrada se encuentra su secuestrador. No sabemos qué clase de cosas querrá hacerles Dennis (o Barry, o Patricia, o Hedwig), ni parece haber ninguna forma de luchar o defenderse de él. Sin embargo, parece que Dennis no tiene intención de hacerles daño, al menos no por ahora. Y la espera, a medida que la trama avanza, se vuelve cada vez más asfixiante.

La historia está contada a dos tiempos: por un lado, el presente, donde las chicas han sido secuestradas y Kevin intenta disimular que sus personalidades (en especial Dennis, Patricia y Hedwig) han escapado a su control. Por otro, vemos la infancia de Casey, donde iremos descubriendo poco a poco los motivos de su forma de ser extraña y taciturna.

Para los fines prácticos de la película, creo que fue acertada la decisión por parte del guionista de presentar sólo unas pocas personalidades del personaje de James McAvoy, ya que si intentaran presentarnos las 23, la película sería un caos total. Pero por otro lado, ¿para qué crear un personaje con tantas personalidades sabiendo eso? Ya teniendo 10 distintas el trastorno sería bastante grave, y son 4 más de las que nos presentan en la película.

Al principio pensé que era simple morbo o sensacionalismo, pero estuve investigando un poco y resulta que en los '70 hubo un caso en el que un hombre secuestró a tres chicas, un hombre con 24 personalidades, de las cuales dos fueron las que cometieron los crímenes. Les dejo el link a su historia acá, porque es súper interesante, y las similitudes con la película son evidentes.
Kevin, La Bestia, Dennis, Hedwig, Barry, Patricia y Kevin
Para dar un pantallazo general de cómo funciona el TID, debemos entender que cada una de las personalidades responde a una necesidad adaptativa diferente. Están diseñadas para encajar en diferentes situaciones a las que el Kevin original (o la personalidad primaria) no podría o no sabría adaptarse.

Por eso me resulta TAN poco creíble la aparición de "La Bestia".

La Bestia es una personalidad mítica. Nunca ha aparecido, pero las otras personalidades esperan su llegada cual judíos al mesías. Es un ser sobrehumano, que destruirá a quienes han hecho sufrir a Kevin y purificará al mundo. Según la filosofía de La Bestia, sólo quienes han sufrido son puros y merecen vivir en este mundo, y las tres chicas secuestradas se convertirán en sus primeras víctimas.

Está claro que La Bestia existe únicamente porque es conveniente para la trama, porque lo que es verosimilitud desde el punto de vista psiquiátrico, no tiene nada, ya que se supone que Barry (Kevin) está estabilizado y teniendo una vida tranquila. ¿Qué función adaptativa tendría convertirse en un monstruo? En fin.
Me hice pis encima en esta parte D:
A nivel trama, sin embargo, no me quejo, porque la inminente aparición de La Bestia y toda la mitología que conlleva va aumentando poco a poco la tensión de la película. Entretanto, Dennis intentará simular que es Barry para seguir concurriendo a sus sesiones con la Dra. Fletcher (Betty Buckley), quien empieza a sospechar que algo extraño le ocurre a su paciente.

El papel de la Dra. Fletcher existe básicamente para explicarnos qué es el TID y la concepción que tiene esta mujer sobre él. Me pareció muy interesante que la película tocara este tema, y que permitiera iniciar una conversación sobre la naturaleza del TID y la estigmatización de los trastornos mentales.
Cuando me reciba quiero tener un consultorio así
Por último, me gustaría destacar las actuaciones, que son espectaculares. Betty Buckley, por un lado, interpreta a una psiquiatra sumamente hábil a la hora de interpretar los pequeños detalles que revelan el cambio de una personalidad a otra. La sentí muy bien personificada, aunque es poco lo que la vemos a lo largo de la película.

En cuanto a las chicas secuestradas, por un lado tenemos a Jessica Sula y a Haley Lu Richardson, que interpretan a dos adolescentes perfectamente normales, con fortaleza y resiliencia, que intentan en todo momento escapar de su situación, a pesar de que la mayor parte del tiempo no tienen idea de lo que están haciendo. Yo empaticé mucho más con el personaje de Anna Taylor-Joy, Casey, ya que además de que se nos cuenta su back story, parecía más sosegada e inteligente que las otras dos, intentando buscar estrategias más sutiles para escapar. Esta actriz transmitió muy bien la tristeza profunda y extraña de una persona que tiene un pasado doloroso y, quizás, un presente difícil.

Pero quien se pone la película al hombro y la saca adelante es, por supuesto, James McAvoy. Es increíble cómo logra interpretar personajes completamente diferentes entre sí, al punto en el que llegás a olvidarte de que es la misma persona quien los hace. También es destacable el hecho de que encontró la forma de diferenciar dos personajes que son muy parecidos entre sí (Patricia y Dennis), dando referencias sutiles de cambio como la posición de los hombros y la forma de caminar. Además me parecen alucinantes sus expresiones faciales, sobre todo en los momentos en que cambia de personalidad.
Kevin, Kevin disfrazado de Barry y Hedwig
En conclusión, Fragmentado es un buen thriller para ver en una tarde de ocio, o en una salida al cine con amigos (tal como hice yo), pero no para analizarlo demasiado. Sí que deja pensando sobre el tema de los trastornos mentales, sus consecuencias y la delicadeza de algunos estados de la mente humana. Además, abre la conversación acerca de la estigmatización y la importancia del reconocimiento y aceptación de estos trastornos. Todo eso mientras te morís de la ansiedad porque hay un tipo (23 tipos) que están esperando el momento para asesinar a tres pobres pibas inocentes.



Título original: Ancillary Justice
Autora: Ann Leckie
Saga: Trilogía del Radch #1
Editorial: Ediciones B, para el sello Nova
Premios: Hugo, Nebula, Arthur C. Clarke, Locus y B.S.F.A.
Sinopsis: En un planeta helado y remoto, una soldado llamada Breq se está acercando al cumplimiento de su misión. En el pasado, Breq era Justicia de Toren, una crucero de batalla colosal con una inteligencia artificial que conectaba a miles de soldados que servían al Radch, el imperio que había conquistado la galaxia. Ahora, un acto de traición la ha hecho pedazos y solo cuenta con un único y frágil cuerpo humano, numerosas preguntas sin responder y un ardiente deseo de venganza.




Creo que, antes de comenzar con la reseña, voy a tener que explicar un poco este libro porque la sinopsis es tremendamente confusa.

Para empezar, Breq, nuestra protagonista, no es un ser humano: es una Inteligencia Artificial (IA) que ha vivido millones de años. Como tal, solía controlar un enorme crucero de batalla, es decir, una nave espacial, llamada Justicia de Toren. Digo "controlar" a falta de una palabra mejor para expresarlo, pero quiero que se entienda: así como vos y yo controlamos nuestro cuerpo pero al mismo tiempo somos cuerpos, ella controlaba y era la nave.


Sin embargo, en esta novela la existencia de las IA no se limita a su condición física de nave. Éstas están conectadas a Auxiliares, que son cuerpos humanos desprovistos de su conciencia original y habitados por la IA a través de prótesis colocadas en sus cerebros.

Así, la Justicia de Toren es una especie de conciencia fragmentada, con miles de cuerpos (es decir, miles de Auxiliares) ubicados en diferentes puntos de una órbita planetaria. Mientras la nave en sí puede estar orbitando un planeta, cientos de sus auxiliares se encuentran caminando sobre él, otros cientos dentro de la misma nave y unos cuantos más podrían estar por ahí, volando en otras navecitas de carga más pequeñas.

Además de esto, las naves tienen un conocimiento casi total de lo que le ocurre a los seres humanos a su alrededor (o en su interior). Pueden adivinar cómo se sienten y hasta lo que piensan a partir de los datos de su estado corporal (temperatura, hormonas, contracciones musculares, etc.). Por eso, la Justicia de Toren puede ser al mismo tiempo una narradora en primera persona, testigo y omnisciente.

She's watching us!
Explicado esto, podemos volver al punto de inicio de la novela. La Justicia de Toren ha sido destruida, y Breq (un cuerpo auxiliar de la nave) es lo único que queda de ella. Como personaje, Breq es un ser melancólico y frívolo, colmado por la añoranza de su antigua omnisciencia. Se encuentra a cientos de miles de kilómetros de su antiguo hogar, el Radch, y lo único que la mantiene viva es su deseo de venganza.

A medida que avanza la novela, se nos van destapando poco a poco los diferentes aspectos de un universo que podría estar cientos de miles de años adelantado al nuestro. El ritmo es necesariamente lento, ya que hay tantas diferencias entre la cultura de Breq y cualquiera que conozcamos en la actualidad que, si fuera demasiado rápido, sería extremadamente fácil perderse.

De hecho, yo misma me estoy perdiendo en explicarlo. Así que mejor saltémonos esa parte y vamos a lo interesante: ¿de qué trata la novela?


Justicia Auxiliar nos cuenta la historia de cómo Breq logró dar un primer paso hacia su venganza, una venganza para nada fácil, ya que pretende asesinar a la mismísima Lord del Radch, Anaander Mianaai. El problema es que Anaander Mianaai no es un ser humano, es también una IA, y la más poderosa de todas, ya que está conformada por cientos de naves y millones de auxiliares. Exacto: en este universo, los seres humanos hemos perdido el comando de nuestra propia sociedad. Ahora nuestra líder es una máquina. ¿Cómo matarla? ¿Cómo generar una diferencia?

En esta novela, Breq emprenderá el viaje que la llevará a rozar, tal vez quebrar un poco, una de las uñas de los largos dedos de la todopoderosa Lord del Radch. Y sólo con esto, espera plantar la semilla de la revolución.

Hasta la primera mitad del libro, la historia se desarrolla en dos líneas temporales diferentes: la actual, donde Breq planea su venganza, y la pasada, donde descubriremos cómo llegó hasta este punto y comprenderemos mejor sus acciones. No les miento si les digo que al principio leerlo puede ser muy confuso, ya que el libro te arroja en este universo completamente distinto sin mediar explicaciones, y la historia comienza sin más. Es de esos libros que no dicen, sino que muestran. Y si Ann Leckie se pusiera a explicar los motivos de cada nueva costumbre o excentricidad de la cultura del Radch, este libro tendría mil páginas en lugar de 400. Por esto es que quedan miles de preguntas en el aire, cosas que son consideradas sin importancia hasta para los propios personajes. Por ejemplo, en un momento se le pregunta a la protagonista cuál es el planeta origen de la especie humana, y ella contesta que, de seguir existiendo, en todo caso sería irrelevante.

Otra cuestión extraña del Radch es el hecho de que tanto su lenguaje como su cultura no distingue géneros, es una sociedad que ha abolido el género. Así, en la versión original (en inglés), nunca se hace referencia a si un personaje es hombre o mujer, no aparecen nunca los "he" o los "she". En la versión en español, excelentemente traducida por Victoria Morera, se ha optado por usar el tratamiento en femenino para todo el mundo. De esta manera, como no estamos acostumbrados a esto, hay algo que nos está recordando todo el tiempo que ese personaje podría ser mujer o no, incluso cuando, por ejemplo, se nos lo describe con bigote, porque ¿quién dice que una mujer no puede tenerlo?

Respecto a los temas que trata esta novela, hay sencillamente demasiados. Habla mucho sobre la identidad y sobre la patria, pero no de una manera aburrida o pretenciosa: Breq se siente desarraigada de sí misma pero también de su hogar, y esto la lleva a cuestionarse fuertemente su identidad, sus acciones y su forma de pensar. Además, aparecen fuertes críticas a las desigualdades sociales y la tiranía de los gobiernos, y discusiones sobre la autoconsciencia, el espíritu, el devenir y las causas y consecuencias de las propias acciones. Es una novela profunda que habla de muchas cosas, y todas están bastante bien tratadas.

En conclusión, Justicia Auxiliar es un libro para saborear de a poco, digiriendo lentamente cada capítulo. La complejidad de la trama, los personajes y el universo en el que se desarrolla la convierten en una novela magistral, digna de todos los premios que ha cosechado. Yo, por mi parte, estoy ansiosa por leer la segunda parte para saber cómo continúa la historia.

Puntuación:
¿Quizá la identidad de cualquiera consiste en fragmentos que se mantienen unidos gracias a un historia que resulta útil o conveniente y que, en circunstancias normales, nunca se revela como ficticia? Y, por otro lado, ¿esa historia es realmente una obra de ficción?
-Ann Leckie, Justicia Auxiliar

Título: El dios asesinado en el servicio de caballeros
Autor: Sergio Sánchez Morán
Saga: no hay nada confirmado, pero más le vale al autor que sí lo sea.
Sinopsis: Soy Verónica Guerra, alias Parabellum. Soy a quien llamas cuando la chica de la curva te ha robado el coche. Soy a quien necesitas cuando alguien te deja una cabeza de unicornio en la cama. Soy a quien recurre el hombre del saco cuando un extraño se mete en su casa.
Soy detective paranormal y me enfrento a diario a los sucesos más extraños que puedas imaginar.
Pero acabo de encontrarme el cadáver de un dios griego en el maletero del coche. Y hasta yo tengo un límite.
Este libro fue un soplo de aire fresco luego de muchas lecturas un poco pesadas. Desde el principio, todas las situaciones son hilarantes, y el narrador hace avanzar la historia con una fluidez impecable. El dios asesinado en el servicio de caballeros te sumerge en un universo muy parecido al nuestro, pero donde todo lo que conocemos sobre mitología es real. Todos los dioses existen, aunque no son tan imponentemente poderosos como creemos, y tienen problemas tan comunes y corrientes como los nuestros.

La protagonista es fantástica. Verónica (también llamada Parabellum, alias que escogió inspirada en cierto tipo de arma para imponer respeto en el mundo paranormal) tiene una voz narrativa clara e inconfundible, es divertida, fuerte y decidida. Sin embargo, no es ninguna Marie Sue: tiene una personalidad compleja, y tantas debilidades como fortalezas. Verónica tiene dudas, miedos, inseguridades y a veces puede ser bastante testaruda. A medida que avanza la novela, una va apropiándose de su personalidad sarcástica y (como ya dije)  la historia fluye como la seda.

Algo muy destacable e interesante es que Verónica, a pesar de estar metida en medio de un mundo donde todo lo sobrenatural es real (desde vampiros, pasando por ángeles y sílfides, hasta dioses), es completamente humana, y está orgullosa de ello. Es tan poderosa como cualquier mujer en sus 30, lo cual, comparado con el poder de la Medusa, es bastante poco. Sin embargo, es sumamente inteligente, gracias a lo cual logra desenvolverse en el submundo de Barcelona sin sufrir ningún rasguño. O bueno, quizás un par de rasguños. Y algunos huesos rotos.

Presentación de Parabellum hecha por el autor
(Click en la imagen para ir a su página)

Respecto al universo donde se desarrolla la historia, se nota que el autor sabe mucho de mitología o que ha hecho un trabajo de investigación importante para poder construirlo. Aparecen criaturas de la mitología griega, nórdica, judía, hindú, cristiana... mitologías que yo no tenía idea que existían. Admito que tampoco soy muy fanática del tema, y que se me pueden haber pasado algunos errores por puro desconocimiento, pero en mi opinión todo estaba muy bien articulado.

Para empezar, no todas las mitologías al completo convivían en Barcelona. Ni siquiera en España, como yo estaba acostumbrada a ver, por ejemplo, en la saga de Percy Jackson. Todo lo contrario, la mayoría de ellas seguían residiendo en sus países de origen, y en España sólo se encontraban algunos dioses menores y criaturas que tenían sus razones para residir en el país ibérico. Así, el mundo sigue teniendo su sentido, y el autor se libra de la necesidad de involucrar a todo el harén de dioses en los conflictos en los que se desenvuelve Parabellum.
Fragmento del inicio de la primera historia gráfica de Parabellum
(Click en la imagen para leerla)

Respecto a el humor, puede que Sánchez Morán abuse un poco del sarcasmo, pero yo en lo personal me he reído mucho y he disfrutado cada página de este libro.

Sólo tuve un pequeño problema con el final (qué raro yo teniendo problemas con los finales), y es que el autor, habiendo explotado al máximo las habilidades humanas de Verónica durante toda la novela, recurre de pronto a un deus ex machina. En cierto sentido, está bien colocado, parece que no hubiera otra salida, pero me hubiera gustado que la protagonista usara una vez más su ingenio para salir del aprieto en que se encontraba.

En conclusión, El dios asesinado en el servicio de caballeros es una mezcla fascinante de comedia, misterio y fantasía, perfecto como lectura ligera de verano o para leer en un bloqueo de lector, en época de exámenes o, por qué no, en un viaje largo. Lo recomiendo mucho, y voy a darle 4 Parabellums.

En esta trepidante y adictiva novela, una exagente que huye de la organización en la que trabajaba deberá aceptar un último caso para limpiar su nombre y salvar su vida.

Antes trabajaba para el gobierno de Estados Unidos, aunque casi nadie lo sabía. Como experta en su campo, era uno de los secretos más oscuros de una agencia tan clandestina que ni siquiera tiene nombre. Hasta que la consideraron un lastre, y fueron a por ella sin avisar.

Ahora rara vez se queda en el mismo lugar o utiliza el mismo nombre durante mucho tiempo. Ya han matado a la única persona en quien confiaba, pero sabe algo que sigue suponiendo una amenaza. La quieren muerta, y pronto.

Cuando su antiguo jefe le ofrece una salida, comprende que será su única oportunidad de borrar la enorme diana que lleva dibujada en la espalda. Pero eso implica aceptar un último encargo. Y, para su horror, la información que consigue vuelve aún más peligrosa la situación.

Decidida a afrontar el desafío cara a cara, empieza a prepararse para la peor pelea de su vida, mientras se da cuenta de que se está enamorando de un hombre que solo puede complicar sus posibilidades de supervivencia. Ahora que sus opciones menguan a marchas forzadas, deberá aplicar su especial talento de formas en las que nunca antes habría soñado.
*suspira*
Bueno, chicos... volvió Meyer.


La Química, como nos dice la sinopsis, cuenta la historia de cómo una exagente de un departamento ultra secreto del gobierno estadounidense (es tan ultrasecreto que no tiene nombre) debe huir luego de que los grandes mandos comienzan a considerarla peligrosa por lo que sabe, e intentan asesinarla.

Al principio del libro, Meyer nos muestra cómo esta mujer (que tiene un nombre diferente en cada capítulo, así que por motivos prácticos de ahora en adelante la llamaré Alex) ha logrado burlar durante tres años al gobierno, que ya ha intentado asesinarla (y fallado) tres veces. Alex tiene una personalidad práctica, persistente, perfeccionista y obsesiva, con el toque adecuado de paranoia, dadas las circunstancias. Es, además, médica, y lo que solía hacer en el gobierno no era exactamente curar a los soldados heridos.

Por si no lo habían imaginado, se los digo: Alex era una interrogadora, que es una manera bonita de decir que torturaba a la gente para sacarle información. Además, se dedicaba a la investigación para encontrar formas más refinadas y sutiles de hacer que una persona confesara la verdad. Entonces podemos decir que era una experta en química, de ahí el título del libro.

La historia hasta acá venía bien: tenía intriga, suspenso, una protagonista interesante y algunos plot-twist un poco predecibles, pero decentes.

Pero entonces, aparece el hombre más irritante del planeta.


Daniel es la persona más bonachona que existe, tanto, que ya resulta poco creíble. Y lo peor de todo es que, al cruzarse con Alex, la historia pierde ritmo y el personaje de ella se vuelve cada vez menos interesante. Lo que en un principio parecía una de esas novelas donde no podés parar de leer y de formular teorías a medida que lo haces, terminó convirtiéndose en una especie de historia country de carretera, llena de escenas cursis, viajes en auto y perros, muchos perros. Ah, y por supuesto: instalove.

Si bien hay varios momentos en los que la tensión sube y la acción se pone en marcha, hay muchos puntos muertos en la novela, que le sirven a Meyer para hacer avanzar la historia de amor. El problema es que NO ME IMPORTA LA HISTORIA DE AMOR, sinceramente. No soporto cómo el interés amoroso vuelve más lenta a Alex, menos perfeccionista, menos alerta, más arriesgada. Y me molesta mucho también que eso no tenga consecuencias. Es decir, en los primeros capítulos parecía que no podía ni tirarse un pedo porque el Estado podía identificarla por su olor, y de repente, solo porque está con él, se permite irse a dormir sin establecer ninguna de sus medidas habituales de seguridad, ¡y no pasa nada! Todo sale bien.


Lo único que no sale bien, por supuesto, es lo que ya te esperas que no salga bien. Daniel comete errores garrafales, que me dan ganas de revolearle algo por la cabeza, y nadie se enoja, todos dicen pobre Daniel, ¡ni siquiera se molestan en explicarle cómo funcionan las cosas para que no vuelva a meter la pata! Si yo fuese Alex, le habría gritado unas cuantas cosas.

(Si se preguntan por qué hablo en plural, es porque a lo largo de la novela se van incorporando personajes al team, pero no quiero spoilear diciendo quiénes son)

Los personajes en general son bastante unidimensionales, aunque pueden apreciarse algunos matices, sobre todo en Alex. Pero siempre está claro quién es la inteligente, el bonachón, la sexy y el valiente. Y obviamente quién terminará con quién. Además, todos son quienes dicen ser: no hay identidades ocultas, ni trampas, ni traiciones. En ese sentido, casi no hay sorpresas en este libro que supuestamente es un thriller.


El punto fuerte de esta novela, y que me empujó a terminarla, es el estilo de Meyer. Hay que reconocerlo: tiene una manera de contar historias que atrapa, aunque te esté contando el avance de un caracol en el asfalto. Sabe cómo narrar una escena de acción, y sabe cómo derretirte de ternura en una escena romántica. Sus palabras hipnotizan y hacen avanzar la historia fluidamente, añadiendo un poco de tensión en los puntos muertos para que no se vuelvan tan aburridos, y escondiendo la suficiente información en los picos de acción para mantener el suspenso.

En conclusión: La Química resultó ser una mala historia, pero contada de maravilla. La disfruté, pero tiene muchas fallas, cosas que Meyer arrastra desde Crepúsculo y no ha mostrado mucha mejoría. Por momentos mantiene un ritmo trepidante para luego decaer en puntos muertos donde nada ocurre, y lo mismo pasa con los personajes: parecen tener un potencial enorme que a veces es aprovechado, y otras veces desaparece.

Decidí abrir esta nueva sección en mis reseñas para poder reflexionar respecto a este tema. Probablemente no aparezca en todos los libros que reseñe, sino sólo en los que me parezca que el tema es relevante. Y la verdad es que La Química me rompió bastante mis ovarios violetas.

A ver. Es que hay cosas que me superan. Necesito citarlo, porque no sé cómo contarlo sin tirar las buenas formas por el inodoro:
"La cercanía de (él) la confundió,  pero no la asustó como habría ocurrido con casi cualquier otra persona del planeta. (...) Sin embargo, no comprendía lo que estaba haciendo, ni siquiera cuando (él) bajó lentamente la cara hacia la suya y empezó a cerrar los ojos. Ni se le ocurrió que estaba a punto de besarla hasta que sus labios entreabiertos estuvieron solo a un suspiro de los de ella.
Comprenderlo la sobresaltó (...) Se agachó por debajo del brazo de (él) para liberarse. Se alejó unos metros con rápidas zancadas y dio media vuelta para encararse hacia el origen de la alarma, medio acuclillándose en actitud de combate. (...)
(Él) Volvió a acercarse a ella y Alex se obligó a no retroceder. Confundida o no, sabía que su reacción exagerada y salvaje había sido de mala educación. No quería herir sus sentimientos." 
Quiero que presten atención a esa última frase. ¿Alguien dijo consentimiento? Es claro que ella no está preparado para besarlo. Es más, hasta el momento ni siquiera se lo había planteado, y no sé si soy yo o qué, pero la tensión romántica entre ellos no había crecido lo suficiente en ese momento.

Pero aunque la tensión hubiese estado por las nubes: ella claramente no está preparada para besarlo. Sin embargo, rechazarlo es "de mala educación" y ella "no quiere herir sus sentimientos". ¿En qué mundo vivimos? ¿Por qué no es él quien se plantea esperar, en nombre de la buena educación? ¿Por qué es ella quien debe forzarse a besarlo, a pesar de no sentirse cómoda con ello?

Esto no es una crítica a Meyer como autora. Aunque está claro que este pasaje es sumamente machista, no creo que ella se haya dado cuenta, porque se nota que ha puesto mucho esfuerzo en crear una protagonista femenina fuerte y dueña de su vida. Sin embargo, es importante señalar estos micromachismos porque dan cuenta de la forma en que hemos sido criadas: debemos caer bien, debemos ser buenas, debemos tolerar cosas para no herir los sentimientos de los demás. Y ellos no pueden esperar, sería de mala educación hacerlos esperar.

Otra cuestión que me llamó la atención es que Alex se menosprecia muchísimo en cuestiones de sexo y amor. Si bien ha tenido relaciones sentimentales/sexuales con otros hombres, está convencida de que ellos siempre la han elegido porque no había ninguna otra mujer cerca. No comprende que alguien pueda querer estar con ella, y esto refleja una inseguridad que me pareció impropia del personaje, a la vez que encajaba con el cliché de "es exitosa pero infeliz por no estar en pareja". Por un lado, Alex confía únicamente en sí misma, es sumamente inteligente y se sabe capaz, mientras que por otro, no se considera "suficiente" para atraer a un hombre. ¿Es eso coherente? Yo la verdad es que creo que no.

¿Por qué esa necesidad de Meyer de poner a las mujeres como las inseguras de la relación? ¿Por qué necesita ponerlas en esa situación de embelez para con sus parejas? La verdad es que irrita mucho, y no encaja con el personaje que había creado hasta el momento. Alex se muestra, ante todo, pragmática. Y no me creo que un simple enamoramiento pueda hacerla perder esa característica tan férrea de su personalidad, sobre todo cuando eso implicaría poner en riesgo su vida y la de él.

En fin, yo no voy a decirle a la autora cómo construir sus personajes. Sin embargo, da que pensar que las inseguridades de Alex estén justo donde los estereotipos lo indican. Como si una mujer enfocada en su trabajo tuviese que ser siempre insegura o infeliz, como si la falta de pareja la hiciera incompleta. Simplemente no me cuadra.


En fin, chicos, hasta acá la reseña.
¿Ustedes qué piensan? ¿Han leído el libro? ¿Les gustaría leerlo?
¡Díganme en los comentarios!

Título: La lección de August
Autora: R.J. Palacio
Saga: Eh... sí? Hay varios spin-off, pero puede leerse en forma independiente. Sello editorial: Nube de Tinta (original), la edición de la imagen es de Colecciones Clarín
Sinopsis: Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el flequillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro. August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las galaxias. Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.
Leí este libro en una tarde. Lo agarré por casualidad, no estaba en mis planes leerlo, pero como lo compré hace ya tiempo con la colección Historias que dejan huellas, del diario Clarín, lo tenía esperándome en la estantería. Tenía la mente bastante cansada porque acababa de terminar la última fase de estudio para un final antes de ponerme a repasar, y debo decir que éste es de esos libros que resultan perfectos para esos momentos.

La lección de August cuenta la historia de, cómo no, August, un niño con una deformidad facial bastante importante. No sólo es una cuestión de estética, sino que también le ha traído problemas de salud de diversos tipos. August (o Auggie) nunca ha ido a la escuela debido a estos problemas, pero finalmente, al cumplir 10 años, sus padres deciden que es hora de enfrentarlo al mundo.


Este es un libro sobre la superación, sobre aceptarse a uno mismo y sobre lo importante que es la amistad y el compañerismo. El libro está narrado desde varios puntos de vista diferentes. Cada narrador se diferencia bastante bien de los otros, e incluso aparecen distintos recursos estilísticos que hacen que, si abrís una pagina al azar, sepas de cuál punto de vista se trata con sólo leer un párrafo.

Respecto a la historia, creo que R.J. Palacio ha sabido captar muy bien las diferentes dinámicas de relación que aparecen en los distintos escenarios. Por ejemplo, en la escuela, Auggie se relaciona con niños de su edad (entre 10 y 11 años), en un momento de la vida en que la apariencia empieza a volverse sumamente importante. Esto crea un gran impacto, tanto en el grado como en él mismo, y creo que eso estuvo muy bien llevado desde el principio.

August siempre ha sido el centro de su universo: en su familia, siendo el foco de todos los cuidados de sus padres y su hermana; en la calle, atrayendo todas las miradas aprensivas y hasta de horror; y ahora, en la escuela, convirtiéndose en el blanco de burlas y discriminación, pero también de manos amistosas tendidas para ofrecerle ayuda.

La forma en que los compañeros se van moviendo (en el sentido relacional) me pareció muy bien configurado. Me recordó mucho a una época en mi escuela primaria, cuando ingresó un niño que había sufrido graves quemaduras en todo el cuerpo, incluida su cara. Al principio nadie quería tocarlo, pero poco a poco fuimos incluyéndolo y dándonos cuenta de que era tan normal como los demás.


La trama escolar es entretenida, aunque nada fuera de lo común: es la típica historia de populares vs. marginados, con el interesante agregado de un niño deforme, que va a disparar diferentes reacciones en el grado.

Uno de los prejuicios que tenía respecto a esta historia era que creía que todo se iba a centrar en August: lo que vive, lo que sufre, y cómo todos los adoran y lo cuidan desinteresadamente. Por eso, lo que más me gustó del libro fue el personaje de la hermana de Auggie, Olivia, quien rompe con esto y, a medida que va creciendo, empieza a sentir (y a reclamar) la falta de sus padres por tenerlos siempre centrados en August. Me gustó que fuera un personaje autónomo, y no simplemente "la hermana de August". Me gustó que tuviera sus propios sentimientos y necesidades, sus propios problemas adolescentes, y que los fuera resolviendo de diferentes maneras, equivocándose, enfureciéndose, sintiendo culpa, conteniéndose.

La configuración de la dinámica familiar, entonces, también me pareció muy interesante y bien llevada, teniendo en cuenta ese elemento.



El único problema que tuve con este libro es el final. Como no quiero spoilear, solo diré que me pareció demasiado de cuento de hadas, demasiado Disney. Entiendo que es un libro para niños pero me pareció exagerado, y me sacó un poco de contexto. De pronto, parecía que en lugar de estar leyendo una historia estuviera viendo un cartel de neón rojo que anunciaba cuál era la moraleja del libro, cosa que creo que no hacía ninguna falta.


En fin, La lección de August es una historia entretenida, dulce, y mantiene siempre un tono positivo. Es un buen libro para ser leído en escuelas, sobre todo en el paso de primaria a secundaria, y lo súper recomiendo para salir de un bloqueo de lector o para leer en exámenes, porque es súper fluido y muy bonito.
"Se nos debería recordar por las cosas que hacemos. Las cosas que hacemos son las cosas más importantes de todas. Son más importantes que lo que decimos o que nuestro aspecto. Las cosas que hacemos duran más que nuestras vidas… Las cosas que hacemos están hechas de los recuerdos que la gente tiene de ti. Por eso tus actos son como tus monumentos. Están construidos con recuerdos y no con piedras."
;

Antes de empezar a leer esto, hagan click en la imagen.

Háganme caso.

Denle click.

¿Le dieron?

Ahora denle a "Play".

¿Vieron? Mucho mejor.

La historia que narra La La Land es, como dice el título de la entrada, una oda a Hollywood. Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling) son dos artistas que buscan triunfar en la ciudad de las estrellas: ella actriz y él pianista de jazz, avanzan a tropezones por un mundo en el que hacerse un hueco donde crecer es excepcionalmente difícil. Por supuesto, la historia los cruza una y otra vez hasta que finalmente terminan enamorándose, y es así, juntos, como van a buscar cumplir sus sueños.


Las interpretaciones de Emma Stone y Ryan Gosling son espectaculares, en especial vi un gran crecimiento en Emma, que desde que salió en The Amazing Spiderman, pasando por Birdman, hasta esta película ha mejorado muchísimo… Siempre ha sido una buena actriz, pero ahora no solo es buena, sino impresionante. Sinceramente una se olvida que está viendo a estos actores tan conocidos, es fácil meterse de lleno en la película y en la vida de los personajes, con sus sueños, ambiciones, decepciones y miedos, y sentir todo lo que intenta transmitirte este film.

Es importante destacar que la película es un musical, género que por lo general no me atrae (solo recuerdo haber visto Mamma Mia, y cuando intenté ver Into the Woods me quedé dormida antes de que terminara la primera canción), sin embargo tengo que decir que en este caso las canciones me encantaron, en especial A Lovely Night, interpretada por Emma Stone y Ryan Gosling; The fools who dream, un solo de Emma Stone; y por supuesto City of Stars, también interpretada por los protagonistas y que es por así decirlo la canción de la pareja, que identifica su relación y sus sueños, y es cantada repetidas veces a lo largo de la película. Los actores cantan muy bien, aunque se nota que no es a eso a lo que se dedican, ya que no alcanzan grandes notas ni impactan mucho en ese sentido.


En cuanto al aspecto visual, cada escena tiene su impronta, que refleja el tono emocional de la película. Los colores cálidos y brillantes marcan los buenos momentos, mientras que el verde, el azul y el negro se hacen presentes cuando aparece el conflicto. Por otro lado, los escenarios son increíbles, un espectáculo con todas las letras, con escenas y tomas de cámara larguísimas que deben haber supuesto un trabajo enorme y agotador para todo el equipo trabajando en cada set. En particular el primer número, donde una multitud interpreta A day of sun en un embotellamiento de tráfico, impacta desde un primer momento con la inmensidad de la coreografía, filmada en toma continua. También es muy destacable ese final impresionante que sólo puede compararse a un espectáculo de fuegos artificiales y me encantó.


Por otro lado, la película presenta a la ciudad de Los Ángeles en diferentes cuadros, y se nos muestran veredas luminosas y vacías (porque nobody walks in L.A., como dice la canción) franqueadas por edificios bajos y coloridos, el clásico ambiente hollywoodense. Me recordó muchísimo a cuando yo estuve allí, es todo realmente así: el sol entra a raudales en esa ciudad y todo tiene un aire artístico, de vanguardia y nostálgico al mismo tiempo.

Tengo que mencionar que La La Land no es una película fácil de ver: varias personas se fueron de la sala del cine antes de que terminara, y de la misma forma que me pasó a mí con Into the Woods, creo que no es para cualquiera. No es una película para pasar el rato, sino para sentarse a ver con atención y predispuesto a admirar su aspecto artístico. Si esta misma historia se hubiese contado de otra manera, quizás entraría en 50 minutos. Por lo que creo que el valor de La La Land no está en el qué, sino en el cómo, y definitivamente es en el cómo donde se lleva todos los [merecidísimos] aplausos.


Y ustedes, comentaristas, ¿qué dicen? ¿Tienen pensado ir a ver esta película? ¿La vieron ya? ¿Qué les pareció?

No puedo creer lo BUENA que es Mr. Robot. Es una serie para ver y rever, porque esconde tantos detalles y está tan bien hecha que te vuela la cabeza una y otra vez, no importa cuántas veces la veas: yo misma lo comprobé, mirando el primer capítulo 4 veces. Sólo en ese capítulo hay TANTO para reseñar, que no sé cómo voy a escribir esto sin enloquecer como Elliot y mandar a la sociedad a la con…

Bueno. Mr. Robot.

Básicamente, seguimos la historia de Elliot (Rami OJOS DE ENSUEÑO Malek), un chico con algún tipo de trastorno de ansiedad social con tintes paranoicos, que creo que es un trastorno de la personalidad esquizotípico, aunque eso es discutible una vez terminada la temporada, que por cierto QUÉ BUENA TEMPORADA.

Tengo que parar de divagar.

Elliot no soporta el contacto corporal, siente todo el tiempo que algo está mal con la sociedad y es incapaz de expresar sus pensamientos. Además, es un genio de la programación, computación, hackeo y demás cosas que yo soy completamente incapaz de hacer. Trabaja como técnico en una empresa de “ciber-protección” (la verdad no sé cómo se denominaría eso, se supone que protegen a otras empresas de hackeos y malware, cosas así) llamada All-Safe. La verdad es que se aburre bastante en su trabajo, pero está allí por Angela (Portia Doubleday), su mejor amiga de la infancia (que la verdad tiene merecido el cielo hija mía, qué paciencia para ser amiga desde la infancia de un chabón con trastorno esquizotípico).


Un buen día, la empresa que supone el 80% de los ingresos de All-Safe sufre un ataque brutal por parte de una asociación de hackers llamada fsociety, que Elliot logra detener exitosamente. Sin embargo, esta asociación lo deja intrigado, y cuando un misterioso vagabundo que lleva “Mr. Robot” escrito en el frente de su gorra (Christian Slater) le pide que lo acompañe para mostrarle algo, Elliot acepta.

Mr. Robot le muestra la sede e integrantes de fsociety, un grupo de piratas cibernéticos cuyo objetivo es derrocar no sólo el capitalismo, sino el sistema monetario en sí, bajo la premisa de que el dinero no existe: sólo son papeles impresos y números en una cuenta bancaria, es una fantasía que nos esclaviza y sostiene un sistema donde unos pocos gozan y la mayoría sufre.

Así empieza una revolución cibernética que busca derrocar, paso a paso, al conglomerado más grande y fuerte del sistema: E-Corp. Algo de lo que no me di cuenta la primera vez que vi el capítulo, y que no entendía al principio, es que la corporación se llama E-Corp, pero como Elliot la odia y la considera la principal responsable de todos los males del planeta, cada vez que lee su nombre o la escucha nombrar lo único que percibe es “Evil-Corp”, y lo mismo sucede con el espectador. Esto es muy importante a tener en cuenta cuando vemos esta serie: todo el tiempo percibimos el mundo tal como Elliot lo percibe.


Los personajes secundarios de la serie son geniales. Para empezar, Angela tiene una evolución demasiado interesante y sorprendente, pasa de ser una chica tímida e insegura a una persona completamente diferente. En cierto momento parece perdida, hasta que finalmente hace un salto al vacío, cae y resurge con éxito. Darlene (Carly Chaikin) es otra mujer extraordinaria que aparece en esta serie, bad-ass como sólo ella podría serlo: increpa a quienes se ponen en su camino, lucha por lo que quiere y protege lo que es suyo. Por otro lado, tenemos a Tyrell Wellick (Martin Wallström), uno de los jefes ejecutivos de E-Corp, y también uno de los más jóvenes. Tyrell tiene una personalidad entrañable, es querible a la vez que odiable: hace cosas completamente cuestionables y al mismo tiempo no puedo dejar de desear que vuelva a aparecer en escena, tal es su carisma.

El resto de los personajes, en general, no tienen demasiada relevancia, o el hecho de señalarlos podría suponer un spoiler.


Sin embargo, el fuerte de esta serie no son los personajes, aunque su complejidad sea aceptable. Esta serie brilla por la construcción de su arco argumental, por la genialidad en la edición y dirección y por lo poderosos que son los plot-twist que tiene. Una y otra vez, de un capítulo al siguiente, la serie se entiende desde lecturas completamente diferentes a la luz de las nuevas revelaciones que se van haciendo. Y en un revisionado de los capítulos, te vas dando cuenta de las pequeñas pistas que la serie ha ido dejando aquí y allá, lo suficientemente sutiles como para que el expectador novato no se dé cuenta de que están allí.

Es brillante. Sencillamente brillante, cómo esta serie me ha tomado por estúpida durante 10 capítulos, para soltarme sobre el final de la temporada una revelación como una bomba. Cada capítulo es una joya, revela una nueva faceta de los personajes y del universo en el que están inmersos, y el final es tan sorprendente que no puedo más que repetir: brillante.

Me encantaría seguir divagando y fangirleando durante horas sobre Mr. Robot: lo absolutamente perfecto que es Rami Malek como actor, lo genia grosa de la vida que es Darlene, y lo mucho que me gustó la evolución de Angela. Podría hablar también de lo fantásticos que son los conceptos que maneja la serie: que el poder es una ilusión, que el dinero no existe y que el sistema es demasiado poderoso para destruirlo, por lo que sólo es posible hacerlo atacándolo desde dentro. De cómo el ansia de poder puede llevar a los actos más atroces. De lo tenebrosa y maravillosamente poderosa que es la mente humana.


En fin, que voy a tener que volver a repetirlo: Mr. Robot es brillante. Mírenla. Ya mismo, van a una página de torrents y se la descargan, o la compran en iTunes, o en Musimundo, lo que sea. Ahora. Esta noche ven el primer capítulo. Y ya me cuentan si pueden parar hasta terminarla.

Mientras tanto, quienes ya la vieron: hablemos del tema, por favor. Mi alma se muere por hablar de Mr. Robot. Eso sí: SIN SPOILERS, por favor, o si quieren poner un spoiler, que sea bien anunciado, aclarando de qué temporada hablan.


Entonces, díganme: ¿qué les pareció? ¿Quedaron tan enfermos de la cabeza como yo? ¡Revienten esos comentarios con Mr. Robot!

Título: Winter
Autora: Marissa Meyer
Saga: Crónicas Lunares, IV
Sinopsis: Había una vez... una joven princesa que era tan hermosa como la luz del día; que era aún más hermosa que la propia reina. Cinder y sus compañeros lograron suspender la boda real. El nuevo plan es lograr lo imposible: la rebelión en Luna, pero un solo paso en falso puede acabar con la vida y los sueños de todos. Lo que Cinder aún no sabe es que en Luna encontrará una aliada decisiva: una joven que con su belleza y su bondad puede ser la clave para destronar a la reina Levana. ¿Será Winter, la muchacha frágil e ingenua, la que les muestre a los lunares que existe una vida más allá de la manipulación y del terror? En el último tomo de Crónicas Lunares, Marissa Meyer cierra maravillosamente una historia que te mantuvo en vilo, te enamoró de sus protagonistas y te hizo desear el tan esperado “y vivieron felices por siempre”. ¿Sucederá? Con la magia de un cuento de hadas y la emoción vertiginosa de la ficción distópica, Crónicas Lunares atrapa al lector desde la primera página.







Martes. Empezando la semana. Ya empezaba a notarse el calor, y yo caminaba por las calles de Mendoza con un short que me apretaba y un bolso que me pesaba. El camino me lleva a pasar por la librería (¿o yo alteré estratégicamente el camino para pasar por la librería? Nunca lo sabremos) y en la vidriera, rodeado de luces y apoyado plácidamente sobre una pila de otros 7 iguales a él estaba… un libro de Mindfullness. Meh.

Igual entré.

Y entonces lo vi. En el mostrador, rodeado de… otros libros, y apoyado sexymente sobre su escaparate, estaba el último libro de una de las mejores sagas juveniles de 2016: Winter.

Y digo una de las mejores sagas obviamente desde mi opinión y desde mi perspectiva limitada de lectora, soy consciente de que quizás me perdí muchas otras sagas en 2016 que estaban buenísimas (como Seis de Cuervos, que ya me compré y leeré este año) pero para mí, las Crónicas Lunares fueron una experiencia hermosa de disfrute ascendente, donde ninguno de los problemas habituales que encontramos en las sagas juveniles logra eclipsar la fuerza de la historia.

Este libro cierra el arco argumental al mismo tiempo que deja abiertas las posibilidades para imaginar una realidad nueva y mejorable. Lleno de acción, lleva al lector a sectores del universo de Meyer que amplían los horizontes de lo que era posible y de lo que hasta el momento sabíamos que existía en él. Luna deja de ser aquel lugar remoto y extraño, donde los ciudadanos vivían subyugados, para pasar a ser un espacio real, con personas reales y sufrimientos reales.

Por supuesto que, al igual que en los libros anteriores, no hay explicaciones exhaustivas ni detalladas del funcionamiento político, tecnológico, económico ni social de Luna. No es de eso de lo que se trata. Nunca se trató de rigurosidad, ni del universo, ni de cómo podía hacer de ello algo creíble. En realidad, se trata de las protagonistas.



En este libro, Cinder, Scarlet, Cress, Winter e Iko se llevan todos los aplausos. Son personajes perfectamente construidos, cada una con su personalidad definida. Todas tienen sus propios temores, defectos, fortalezas e intereses. Y de una manera no necesariamente directa, ni fácil, ni temeraria, las cinco son las que terminan salvando el día.

Tal como indica el título del libro, es la princesa Winter la última protagonista que se introduce en la historia, y me encanta. Hijastra de la reina, Winter se crió en el palacio bajo la omnipresente mirada de Levana, decidida a no utilizar jamás su don porque lo considera cruel o, como lo expresaría ella, “poco amable”. Como consecuencia de ello, Winter empieza a desarrollar síntomas psicóticos, como alucinaciones visuales y kinestésicas (ve la nieve y siente el frío), aunque nunca pierde su raciocinio (es capaz de recordar, desarrollar estrategias y reconocer patrones de causa-consecuencia). Esto me pareció muy interesante en el personaje, por lo que estoy tentada de hacer una teoría neuropsicológica sobre qué neurotransmisores y vías cerebrales se activarían para el uso del don, y qué ocurriría cuando estas vías no se estimulan debidamente, teniendo como consecuencia la aparición de las alucinaciones. Díganme en los comentarios si les parece interesante, y lo hago.

La personalidad de Winter es tan dulce que todo el tiempo dan ganas de abrazarla. Es que me encanta. Es bondadosa, alegre, e inocentemente seductora. Ella es muy consciente de su propia belleza, y detesta ser el centro de las miradas por ese motivo. Es humilde, y preferiría haber crecido en cualquier residencia de Artemisa antes que en el Palacio. ¿Dije ya que me encanta Winter?

Por supuesto no es perfecta: no confía en absoluto en sí misma, está obsesionada con Jacin, y vive con miedo. Es como si el miedo de haber crecido con Levana se le hubiera enterrado en cada centímetro de su cuerpo, arraigado en lo más profundo, y saliera a la luz de repente en diversas situaciones. Y no la culpo, la verdad.

Levana despliega toda su maldad y su orgullo en este libro. Demuestra ser la más traicionera y mala malísima de las villanas, y menos mal que antes de leer este libro leí Fairest, porque si no me parecería todo muy exagerado y superfluo (lean mi reseña acá). Pero luego de leer ese libro se entiende su resentimiento y su odio, que esconden un sentimiento de inferioridad enorme. Es inteligente, pero el orgullo le juega en contra, y esa es la mayor ventaja de la revolución de Cinder.

Y hablando de eso… la revolución de Cinder es, ciertamente, algo que planearía una chica de 16 años después de leer Los Juegos del Hambre. Es un plan simple y hasta diría que desganado, improvisado, mal pensado. Lo único que puedo decir a su favor es que efectivamente lo ideó una chica de 16 años, y que quizá las revoluciones (por ejemplo, la Revolución Francesa) no estuvieron demasiado planeadas, sino que un día la gente se hartó de vivir mal, salieron a la calle a protestar, la cosa se les fue de las manos y terminaron asesinando a Luis XIV (ponele).

Pero no voy a negar que adoro a Cinder y que a pesar de lo chapucero que fue su plan seguí cada uno de sus pasos con el corazón en la boca, admirando su valentía, su fortaleza y su capacidad para salir siempre adelante. Por otra parte, las apariciones de Cress también destilaban ternura a cada página. Amaba ver cómo, a pesar de estar casi paralizada del miedo, se las rebuscaba para sobrevivir y para seguir adelante con su misión en la revolución; y cómo todo ese miedo desaparecía cuando entraba en su elemento: la programación. 

Pero a estas protagonistas ya las amaba desde sus primeras apariciones. El mayor logro de este libro, creo yo, es que hizo que me reconciliara con Scarlet, y que la entendiera mucho mejor. Quizá este año relea el libro que lleva su nombre para ver si cambia mi opinión sobre él. En Winter, Scarlet aparece como una persona mucho más decidida que impulsiva. Destila seguridad, algo que falta a las otras protagonistas, y eso me parece muy valioso. Como buena pelirroja, es apasionada, comprometida y fuerte. Me gustó mucho.

No suelo hablar de los temas que tocan los libros juveniles porque siempre me parecen demasiado genéricos: el amor, el luchar por los sueños, la libertad. Pero con Winter voy a intentar explicar lo que me hizo reflexionar, que no sé si necesariamente es el tema del libro, ya que hay mucho en él sobre los temas genéricos. Pero yo terminé este libro y me quedé pensando en lo distintas que eran sus protagonistas, en lo reales que me parecían. En que cada una tenía fortalezas y debilidades diferentes. Y en que, así y todo, se habían hecho amigas en poco tiempo, se apoyaban y se protegían entre ellas a toda costa, cada una intentando garantizar la felicidad de la otra de una manera u otra. Entonces pensé que quizás lo que me transmitió este libro fue sororidad.

Un concepto extraño, sororidad: tiene que ver con el compañerismo femenino, con protegerse unas a otras a pesar de las diferencias. No es que Scarlet adorara a Winter, pero vio que la necesitaba y estuvo con ella hasta en las situaciones más terribles. No es que Cress conociera demasiado a Cinder, pero se había comprometido a ayudarla y llevaría su promesa hasta las últimas consecuencias. Así va sucediendo con todas ellas: se protegen, se acompañan, se comprenden. Me gustó mucho cómo Meyer fue tejiendo las relaciones entre ellas (teniendo en cuenta que las cinco pasaron muy poco tiempo juntas), lo sentí reconfortante.

Y por eso me gustó tanto este libro, esta saga. Y la recomiendo para todo aquel que tenga ganas de divertirse y vivir una aventura épica junto a cinco de los mejores personajes femeninos de la literatura juvenil ligera actual.



¿Qué opinan mis comentaristas? ¿Han leído la saga? ¿Planean hacerlo? ¿Están dispuestos a dejarse manipular por mi don lunar para obligarlos a ello?
Últimamente estoy leyendo menos y viendo más series, cosa que al principio me hacía sentir culpable, pero con lo que hoy he decidido estar en paz. Así que voy a hablar de una serie que me agarró la cabeza y me la reventó contra el ciberespacio: The OA.
Vi el primer capítulo en un viaje que hice a la capital de Mendoza (yo soy de un distrito del sur que se llama San Rafael y es hermoso así que visítenlo ah re), y me dejó pensando unos días. Poco después, ya de vuelta en casa, la retomé con la intención de ver sólo un capítulo y seguir con mi vida, pero me enganché tanto que mi vida tuvo que esperar y la terminé ese mismo día.

Es una serie de Netflix estrenada en diciembre de 2016, compuesta por 8 capítulos de 50 minutos de duración. He leído en varios lugares que es inclasificable porque combina varios géneros, y no puedo más que estar de acuerdo: no estoy segura de si es fantasía, ciencia ficción o misterio, tiene partes de drama y otros de comedia, e incluye temas de espiritualidad combinadas con cientificismo, que a la vez comparten espacio con conflictos típicos de serie escolar adolescente y otros familiares/sociales más complejos. En resumen: es un lío. Pero es un lío hermoso, y créanme que se disfruta mucho una vez que están metidos en él.

La historia empieza cuando Prairie (Brit Marling), una chica ciega que llevaba 7 años desaparecida, aparece de pronto en un puente colgante y se tira por el borde. Sin embargo, sobrevive, y no sólo eso: ha recuperado la vista. Prairie no quiere contarle a nadie qué le ha pasado ni cómo es que ahora puede ver, pero a lo largo del capítulo piloto van apareciendo algunos personajes que cautivan su atención y se vuelven dignos de su confianza.
Prairie es una persona muy especial que guarda muchos secretos. Desde que aparece pide que la llamen “OA”, rechazando el nombre que le dieron sus padres, y parece tener ciertas habilidades interpersonales extrañas. Las personas se alteran cuando ella las toca, y parece siempre encontrar la palabra justa para quebrar emocionalmente a su interlocutor. Desde que regresa a casa de sus padres, se la ve muy centrada en su objetivo y está dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de lograrlo, demostrando mucha fortaleza y valentía.

Los personajes secundarios están bien definidos y tienen hilos argumentales propios, aunque OA tomará todos esos hilos y los cruzará en un intento de completar su misión. Steve (Patrick Gibson) es un adolescente agresivo, lo que se llamaría en inglés “bully”. Ataca a sus compañeros y a las personas en general sin motivo alguno, y cuando algo lo molesta reacciona con mucha ira. Tiene problemas en la escuela y con sus padres, y cuando conoce a OA cree que puede manipularla de la misma forma que antes lo ha hecho con sus compañeros más débiles. Sin embargo, como dije, OA es una persona especial, y tanto la vida como la personalidad de Steve van a dar un giro enorme luego de conocerla.

Todas las personas que OA va a conocer en la ciudad tienen vidas difíciles. Jesse (Brendan Meyer) es huérfano y acompaña a Steve en sus agresiones. French (Brandon Perea), es un latino residente en EEUU con una madre enferma. Buck (Ian Alexander) es un chico transexual que a duras penas logra la aceptación de sus padres. Y finalmente, Betty (Phyllis Smith), una profesora de la escuela harta de su profesión, llena de frustraciones y resentimientos.

OA convoca a estos cinco personajes a una reunión en una casa abandonada, donde les revelará tanto su historia como su misión, y a lo largo de cinco días las circunstancias en las que cada uno se encuentra irán cambiando.
Esto es, en resumen y sin spoilear demasiado, el primer capítulo de la serie, que a partir de ese momento irá alternando en la línea temporal entre la historia de la desaparición de OA, y el presente tanto de ella como de los chicos y la profesora. Todo girará alrededor de las experiencias cercanas a la muerte y las consecuencias de regresar de ella, de las ambiciones de la ciencia por controlarlo y conocerlo todo sin importar los medios, de los horrores de la vida en cautiverio y de la libertad que puede encontrarse en espíritu aun estando encerrado bajo tierra.

La serie viaja por diferentes planos, tiene intriga, acción y suspenso, y me mantuvo pegada a la pantalla durante 8 capítulos, cada uno mejor que el anterior. Construye un universo complejo y plantea muchas preguntas que no terminan de responderse en el final, por lo que tengo muuuuchas ganas de que salga la segunda temporada.

Cabe destacar al resto del elenco que forma parte de la historia de OA, aunque no voy a revelar sus personajes para no spoilear: Jason Isaacs, Emory Cohen, Paz Vega, Sharon Van Etten y Will Brill.
Para terminar, no voy a hablar de los aspectos técnicos ya que no tengo idea de edición, fotografía, iluminación ni NADA de cinematografía. Sólo voy a decir que visualmente es impactante en general, aunque en algunas escenas se notaba muuucho el CGI.

En fin, comentaristas: ¿vieron la serie? ¿La tienen en su lista? ¿Qué otras por este estilo me recomiendan? ¡No se priven de contar todo en los comentarios!
Entradas antiguas Página Principal

LA CREADORA

Lectora, soñadora, inquieta y psicóloga en proceso.
¿Problemas con el gadget de seguidores?
¡Hacé click acá!

ENTRADAS POPULARES

  • Reseña de Lolita, la adaptación de Adrian Lyne
  • Reseña de "El túnel", de Ernesto Sábato
  • Reseña: La sociedad de los poetas muertos
  • Hablemos sobre cine: ¿Qué pasó con el género romántico?
  • TBR read-a-thon: #LeerPorLaIndependencia

Iniciativas bloggeras

Estoy en...

Estoy en...

CATEGORÍAS

  • Reseñas 49
  • Libros 40
  • Divagando 21
  • Recomendaciones 13
  • Cine 9
  • Favoritos 9
  • #LeoAutoras 8
  • TBR 6
  • Tags 6
  • Wrap up 6
  • Aventuras 4
  • Desafíos 4
  • Sorteo 4
  • Unfavourite 4
  • #LeerPorLaIndependencia 2
  • Blog-tour Medania 2
  • Frases 2
  • Series 2
  • Trastornos psiquiátricos en los libros 2
  • Heart broken 1
  • Iniciativas 1
  • TBS 1

Mi última lectura

Reseña de Justicia Auxiliar, de Ann Leckie

Título original : Ancillary Justice Autora : Ann Leckie Saga : Trilogía del Radch #1 Editorial : Ediciones B, para el sello Nova Pre...

Archivo

¿Quién escribe?

Impinchable blog
Ver mi perfil completo

CONTACTAME

IMPINCHABLE@GMAIL.COM

Copyright © 2016 - Impinchable -. Created by OddThemes