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Sí, sí, ya sé que dije que no importa tanto el producto como la forma en que lo colocamos. Y lo creo bastante cierto. Sin embargo, yo tengo mis shampoo, acondicionadores, cremas y aceites favoritos, así como algunas recetas naturales que encontré en internet, y una guía para el cuidado del pelo no estaría completa sin mencionarlos, así que vamos a ello.

Primero, hablemos de shampoo y acondicionador, productos básicos para el cuidado del cabello. Para mí, estos dos vienen en combo, no puedo comprarme una línea del primero y una distinta del segundo, principalmente porque soy tan obsesiva que no podría soportar el efecto visual de la diferencia de color y tamaño en mi baño (¡hice un versito!). Así que uso siempre shampoo y acondicionador combinados, los dos de la misma marca y línea. Los que más me gustan son:
  • La línea Caída-Resist de Elvive (de color negro y fucsia), que deja el pelo hidratado y sin grasitud
  • Las líneas Para-lísalos (fucsia) y Endúlzalo con fuerza (amarilla) de Herbal Essences, que tienen las mejores fragancias del mundo y mantienen el cabello sano, a pesar de sus nombres ridículos
  • La línea para cabello claro de Johnson, que en realidad es para bebés, pero es la mejor que he probado para conservar el pelo rubio, mucho menos agresiva que otras marcas. Sin embargo, no aclara el cabello en sí, sino que mantiene un color ya claro, y en mi caso siempre tengo que combinarlo con alguna crema nutritiva porque me deja el pelo un poco reseco.
  • Cualquier línea para cabello liso de Tresemmé, que es mi marca favorita para recuperar el pelo dañado porque lo reconstituye de manera casi mágica, aunque es el más caro de los cuatro.
Otra opción que he puesto en práctica es comprar el shampoo y acondicionador neutros, que no contienen detergente, en la peluquería. Al menos donde yo los compro, se venden sueltos (por litro) y ayudan a mantener el color y la suavidad del cabello, porque no contienen conservantes ni productos químicos aditivos, como suelen tener las marcas industriales. Si te interesa, podés acercarte a cualquier peluquería de barrio y preguntar si venden shampoo y acondicionador neutro, de seguro allí sabrán orientarte.

Shampoo y acondicionador Tresemme Keratin Smooth

En cuanto a la crema nutritiva o restauradora (para la ducha), yo uso cualquiera de las de la línea Ekos de Natura, aunque también probé la línea Plant y tienen un efecto similar. Elijo Ekos por una cuestión de fragancia, amo los olores a cacao, almendra, maracuyá, pitanga, buriti, y demás, aparte siempre traen fragancias nuevas. Actualmente estoy usando la Máscara de reconstitución de cabello con Manteca de Murumuru (sí, posta se llama así), que me ha funcionado muy bien. Otros años he usado las cremas de Elvive, que en realidad son baños de crema, pero nada funciona tan bien como Natura.

Hace unos años usaba una crema casera que había hecho con aceite de oliva, huevo y jugo de limón, que dejaba mi pelo tan sedoso que se me escurría de los dedos al acariciarlo. No recuerdo de dónde había sacado la receta en ese tiempo, pero era muy parecida a ÉSTA (click para ir a la página), aunque yo no le ponía crema de enjuague.

Máscara de reconstrucción del cabello con manteca de murumuru, de la línea Ekos de Natura




Respecto a la crema para peinar, ya dije en esta entrada que por lo general no encuentro diferencias entre las líneas o marcas, aunque actualmente mi favorita es la de la línea Para-lísalos de Herbal Essences, por su delicioso olor a lirios. También me gusta mucho la de Endúlzalo con fuerza, con aroma a miel, pero se me hace casi imposible de conseguir en Mendoza. También he usado las de Elvive y Sedal, con resultados parecidos aunque con aromas más suaves.

Crema para peinar de la línea Paralísalos, de Herbal Essences

Finalmente, otro producto del que hablé fue el aceite sellador de puntas, que me parece es el producto más difícil de conseguir. No porque no haya, sino porque la mayoría de los que hay son cero efectivos. Yo pasé por varios fiascos hasta encontrar el aceite perfecto. Es una marca que, hasta donde sé, venden sólo en peluquerías: se llama Oclisam, y es de verdad el mejor producto del mundo. Puedo haber hecho toda mi rutina anterior, pero cuando no tengo este aceitito, su ausencia se nota, y mucho. Le da brillo y suavidad al pelo, lo hace maleable y le da peso, caída. Ya no se trata sólo de estética: este aceite hace que mi pelo sea más cómodo. Y no es para nada caro, la última vez que lo compré salía AR$150 y dura más de 6 meses cuando se usa bien (2 o 3 gotas luego de bañarse). De verdad, créanme: es el mejor producto del mundo. Es una pena que cueste tanto conseguirlo.

Sin embargo, hace poco encontré un reemplazante que está bastante a la altura: se trata de la Loción capilar revitalizadora de puntas de la línea Plant de Natura. Es un aceite de nuez, que en teoría sirve para restaurar el cabello luego de tratamientos químicos, pero a mí me funciona divinamente, aunque no tanto como la de Oclisam. Tiene una consistencia más líquida, lo cual la hace un poco más difícil de colocar, y no deja el pelo tan maleable. Sin embargo, en general es un buen reemplazante del otro aceite cuando se hace imposible conseguirlo (y eso pasa seguido, lamentablemente).
Fluido reparador de puntas de la línea Plant, de Natura

¡Y eso es todo! Bueno, creí que esta entrada iba a quedarme corta, pero parece que otra vez hablé demasiado.


Pero ahora les toca hablar a ustedes, comentaristas: ¿cuáles son sus productos preferidos para el pelo? ¿Los compran ustedes o alguien más lo hace por ustedes? ¿Alguna vez han probado alguna receta casera? ¡Cuéntenmelo todo!



Con su plaza adoquinada y su antiquísima abadía, Pagford parece un típico pueblecito inglés, un lugar idílico en el que la vida transcurre con plácida tranquilidad.

Sin embargo, sus habitantes están inmersos en una realidad muy diferente. Tras la conmoción causada por la súbita muerte de Barry Fairbrother, se desencadena una auténtica batalla en sordina por ocupar la vacante dejada por Barry en el concejo parroquial, donde se dirime el destino de una urbanización de dudosa legalidad.

Y cuando la tensión hace aflorar una serie de conflictos latentes que involucran a todo el pueblo -hijos contra padres, pobres contra ricos, mujeres contra maridos, alumnos contra maestros-, la pasión, la hipocresía y, especialmente, los secretos que suelen anidar en una comunidad pequeña desempeñarán un papel decisivo en el futuro de Pagford.

Empecé a leer este libro con un poco de miedo. Había leído una reseña que decía algo así como "si no se sienten cómodos leyendo a su madre literaria escribir sobre drogas, sexo adolescente y conflictos matrimoniales, no lean este libro". No lo había pensado hasta ese momento, pero me sobrecogió un poco. Agarré el libro con cautela. En las primeras páginas tenía muy presente el hecho de que había sido escrito por J.K. Rowling, pero no pasó mucho hasta que me olvidé completamente de todo lo que me rodeaba y me sumergí completamente en Pagford.

El primer personaje que conocemos es Barry Fairbrother, que fallece nada más aparecer. A partir de ahí la autora va a pasearnos con una especie de cámara continua por todo el pueblo de Pagford, presentándonos personajes y mostrándonos las reacciones de lo ocurrido en cada uno de sus habitantes. Esto es básicamente la descripción de la narrativa de este libro: una cámara continua. No sé cómo expresarlo mejor: se está desarrollando una escena y de pronto un personaje sale. El narrador sigue a este personaje y de pronto enfoca en otro, que lo ha observado salir. De esta forma, se introduce en una nueva escena: la del último personaje enfocado.
¿Entienden a lo que me refiero? Esto lo hace muy fluido, se hace casi imposible despegarte del libro, ya que todo se sucede con mucha naturalidad. Sin embargo, para que no resulte demasiado cansador, hay cada tanto cortes que ayudan a digerir lo que va pasando: el libro está dividido en cinco partes, cada una de las cuales se divide en varios capítulos.

Algo que puede resultar confuso a veces es que el narrador es completamente omnisciente, algo a lo que yo no estaba acostumbrada para nada. Todo el tiempo sabemos lo que piensan y sienten todos los personajes, y esto me desconcertaba. Sin embargo, tardé poco en acostumbrarme, y disfruté mucho de la lectura.

El punto más importante y fuerte son los personajes, que son tantos y tan distintos entre sí que creo que su construcción debe haber supuesto un trabajo monumental. En primer lugar, tenemos los dos bandos principales: los pro-Prados y los anti-Prados.

Pero primero habría que explicar un poco el contexto de lo que está ocurriendo en el pueblo, que en resumidas cuentas es lo siguiente: Pagford, un pueblo pegado a otra urbanización más grande llamada Yarvil, tiene incluida en su jurisdicción un barrio bastante problemático: Los Prados. Esto es un tema polémico y peliagudo en el pueblo, ya que algunos están decididos a asistir a las familias que viven allí para sacarlas de esa situación tan precaria, pero otros quieren quitarse de encima este sector de la población lleno de drogadictos, ladrones y prostitutas, corriendo la línea territorial y dejando que Yarvil se haga cargo del asunto.

La trama es tan compleja que no sé cómo explicarla sin hacer una reseña de mil páginas, pero lo voy a intentar.
Como dije, tenemos a los pro-Prados, un grupo de familias muy allegadas al fallecido Barry que están decididas a continuar su legado, manteniendo a Los Prados dentro de la jurisdicción de Pagford para brindarle una mejor asistencia de la que podría tener en Yarvil. Dentro de este grupo tenemos a la Dra. Jawanda, una mujer de origen hindú, responsable y comprometida, pero también rígida y exigente. En el mismo bando está Collin Wall, el subdirector del colegio del pueblo, un hombre nervioso, solemne e inflexible; y su mujer, Tessa Wall, orientadora del mismo colegio, de gran corazón y muy paciente.

En el grupo de los anti-Prados, por otro lado, tenemos a la familia Mollison: Howard, el patriarca, un tipo obeso y condescendiente que parece creer que el mundo termina donde lo hace la punta de su nariz; Shirley, su mujer, de la misma calaña; Miles, su hijo, que parece creer que sus padres son el arquetipo de vida perfecto; y Samantha, la mujer de Miles, quien se encuentra atrapada en este microuniverso donde las tensiones son palpables pero nunca dichas.

Además, los adolescentes son parte importantísima de la trama, cambiando constantemente el rumbo de los acontecimientos sin que los adultos puedan sospechar de su influencia. Así, tenemos a Fats Wall, el hijo adoptivo de Tessa y Collin, a quien nunca le han contado los detalles de su origen; y su mejor amigo, Andrew, atrapado en el infierno de vivir con un padre golpeador. Por su parte, Suhkvinder, hija de la Dra. Jawanda, vive su propia tortura diaria cada día en la escuela, donde Fats no para de hacer chistes sobre su aspecto. Y por último, mi personaje favorito, Krystal. Ella es, por mucho, quien está peor parada de todos los personajes de la trama, ya que para empezar, vive en Los Prados. Con una madre adicta a la heroína y un hermanito de 3 años, Robbie, tiene que hacerse cargo de mantener la casa a flote. Con solo 16 años, ha visto cosas que la mayoría de nosotros hemos visto solamente en televisión, y a pesar de todo, se mantiene fuerte. Sigue adelante, por su hermano. Cuida de los suyos y es muy resiliente.
Eso no significa que sea perfecta, por supuesto. Ha robado, peleado, y su lenguaje deja mucho que desear. Pero ninguno de los personajes de este libro es perfecto, aunque quizá algunos puedan estar un poco más estereotipados que otros. Sin embargo, Krystal está muy bien construida, y creo que esto tiene mucho que ver con el mensaje que quiere transmitir Rowling con este libro.

Si intento pensar en el tema del que trata la trama, me hago un lío. Hay muchas cuestiones que se tocan a través de los diferentes personajes, y todos están tratados con mucho cuidado: matrimonio, sexo, drogas, alcoholismo, madres solteras, infidelidad, prostitución, violencia intrafamiliar, violación, adopción, automutilación, pobreza... Rowling ha hecho un gran trabajo de investigación y ha hilado muy bien los diferentes hilos argumentales para lograr una trama ambiciosa y fascinante.

He visto a algunas personas que viven en CABA (Buenos Aires) comentar que no les parece factible que ocurran tantas cosas en un pueblo tan pequeño. Créanme: es posible. Yo crecí en un lugar tan pequeño como Pagford, y tengo varios conocidos que han vivido en carne propia cada problemática de las que mencioné en el párrafo anterior.

Pero volviendo al tema, creo que este libro trata fundamentalmente sobre la doble moral. A pesar de que algunos personajes puedan resultar despreciables, al final Rowling termina por mostrarlos como los más sinceros consigo mismos, mientras que otros disfrazan lo que realmente piensan con fundamentos paternalistas o simplemente con el deseo de sentirse mejores, moralmente hablando, que el otro.

Todo esto, que va creando una tensión cada vez más palpable en todos los hilos argumentales de la novela, finalmente estalla en la cara de todos los personajes. No voy a decir spoilers, pero creo que este gif es suficiente:
J.K. Rowling lo hizo de nuevo. Hace ya una semana que terminé de leer este libro, y aún extraño a los personajes. Después de todo lo que he escrito, siento que nunca podré hablar lo suficiente sobre él.

Aunque con la advertencia de que es un libro adulto, con temas adultos tratados de manera directa y cruda, recomiendo muchísimo que lean esta novela, que con seguridad se irá a la lista de mis mejores lecturas del año.
Juan Pablo Castel es un pintor recluido en prisión por el asesinato de María Iribarne. Durante su encierro rememora la cadena de acontecimientos que le llevaron a perder el control, a convertirse en un hombre con el interior oscuro, un hombre poseído por una insalvable soledad, la de la ausencia de la mujer amada hasta el límite, la del engaño que ha convertido su corazón en un pedazo duro y frío de hielo y ha colocado entre sus manos el cuchillo que pone fin a su sufrimiento.
Soy muy reacia a poner cinco estrellas. No por maldad ni avaricia, ya que también me cuesta mucho poner una sola. Es simplemente que creo que calificar a un libro de malo o excelente requiere mucho mérito, tanto mío como lectora como de la obra en sí. Y finalmente, creo que El Túnel, y mi experiencia al leerlo, ha alcanzado el máximo mérito posible.

Por lo general, al hablar de una novela se suele hacer un análisis de sus personajes, buscando su tridimensionalidad y su realismo. En esta novela, sin embargo, el único tridimensional es Juan Pablo, el protagonista, y se empeña con toda su energía en eliminar de sí estas tres dimensiones. Él busca la lógica en todo momento, y la busca con tanto ahínco, que se confunde y toma por verdades indiscutibles razonamientos que no tienen fundamento alguno.
"La experiencia me ha demostrado que lo que a mi me parece claro y evidente, casi nunca lo es para el resto de mis semejantes."
En realidad, es lo contrario: sus razonamientos tienen tanto fundamento que pierden el pie en la realidad. Juan Pablo se pierde en un remolino de suposiciones, premisas e hipótesis que lo alejan cada vez más de lo verdadero, y está tan empeñado en pensar que van a traicionarlo, dejarlo o engañarlo, que no puede ver lo simple o lo más probable.

Lo tremendo de toda esta situación es el sufrimiento que acarrea a los protagonistas. Juan Pablo necesita saberlo todo, controlar hasta el más mínimo movimiento de María, conocer todos sus razonamientos, motivaciones y sentimientos. La acusa constantemente de mentirosa, de incoherente y de simuladora. Se siente constantemente engañado, ultrajado y traicionado. El amor que profesa hacia María es intensamente patológico, por eso creo que El Túnel es la trágica historia de una mente obsesionada y un corazón agotado. 

Y la pobre María (que por otro lado, no sé por qué lo aguanta) queda desconcertada frente a los enrevesados razonamientos lógicos de Juan Pablo. La pobre María es víctima, a los ojos de un lector atento, de todos los hombres que la rodean. [ No alcanzamos a enterarnos mucho, pero puede verse cierta... ¿extorsión, quizá? por parte de su primo Hunter. Una vida entera de servicio a su marido discapacitado. Y un acoso psicológico constante (que pudo ser también sexual, aunque eso no queda muy claro) por parte de Juan Pablo.]

Sin embargo, éstas son suposiciones mías, porque de ella sabemos poco. Es una mujer triste, que guarda secretos y que tiene buen gusto por la pintura. Ha tenido una vida difícil, eso se deja ver. Y nada más. Juan Pablo está tan metido en sus conclusiones lógicas incoherentes que todas las otras cosas que sabemos de ella son de dudosa veracidad.

Y es esa opacidad de María lo que desencadena el tema de esta novela: la inescrutabilidad del otro. Juan Pablo enloquece cada vez más a medida que va descubriendo (y negando al mismo tiempo) que no puede tomar la mente de María y leerla como a un libro. Analiza cada situación con una lógica matemática, y es incapaz de comprender la plasticidad de las conductas y emociones humanas. Esta impotencia mortal lo va arrastrando, poco a poco, a la locura.
En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.
El Túnel es una novela simple y compleja a la vez. Puede leerse para pasar el rato, ya que la prosa de Sábato es ligera y fluida, y la historia, en general, es entretenida. Pero a su vez resiste una lectura detenida y crítica, y puede ser fuente de análisis y debates profundos. Me gustó cuando la leí a los dieciséis y ahora, a los 22 y en quinto año de la licenciatura en psicología, me encantó.

Y si mi insistente recomendación de leerlo no les alcanza, les recomiendo que lean algunas de las mejores frases del libro siguiendo este link, porque de verdad, necesito que lean esta novela. Por favor. Léanla.
Cuando la gente mira a George, ve a un chico. Pero George sabe que es una chica. "George" es una historia tierna, genuina y conmovedora sobre un valiente niño que tiene muy claro quién quiere ser realmente en la vida. George piensa que tendrá que mantener su identidad en secreto. Con la ayuda de su mejor amiga, George pone en marcha un plan. No solo conseguirá ser Charlotte, la protagonista de la obra de teatro del colegio sino que, además, podrá revelarle al mundo quién es en realidad.


Lo único que puedo pensar cuando me acuerdo de este libro es: qué dulzura. Es que absolutamente todo es una dulzura. Los personajes, la narración, la trama, y la preciosa protagonista, te envuelven desde la primera página en un abrigo de ternura. Y así, suavemente, te lleva por una historia dolorosa y difícil, por la que probablemente toda niña y niño trans ha tenido que pasar, e incluso de peores maneras.

Me gustó este libro porque no se centra en el dolor ni en el drama. Todo lo contrario, parece que está hecho para dotar de recursos a aquellos niños que pudieran leerlo y que estén pasando por lo mismo que George. Ella es una niña muy atenta a su alrededor y a sus propios pensamientos, sabe muy bien lo que quiere y no se deja engañar por lo que los demás piensen de ella por cómo luce. Guarda en su corazón un secreto que le pesa más que su mochila de la escuela, pero está ansiosa por mostrarlo al mundo. Solo que, por momentos, tiene miedo.

Creo que lo más importante de esta historia, además de este personaje increíble con el que no hace falta ser trans para sentirse identificado, es el hecho de que muestra cómo George, sin saberlo, está rodeada de personas y recursos que la ayudarán a solucionar su problema y revelar su identidad. Es maravilloso, ya que aquellos niños que lo lean y se sientan de manera similar, podrán mirar a su alrededor y descubrir que ellos también tienen amigos que pueden acompañarlos o ayudarlos en el proceso de "salir del clóset".

Sencillamente, me encantó, como historia y como instrumento para ayudar a otros a aceptar y a aceptarse. 100% recomendado.


P.D.: Quería aclarar que antes de leer el libro estaba un poco preocupada por el género con el que se debía tratar al personaje. Porque es una niña trans, ¿no? Pero durante el 90% del libro está vestida como chico, entonces, ¿es ella o él? ¿Qué es lo políticamente correcto? Pero ya el primer párrafo me solucionó el problema: George es ella, siempre ha sido ella. No importa cómo se vea por fuera, porque ella siempre se sintió como una niña, y es eso lo único que importa.
Título: El temor de un hombre sabio
Autor: Patrick Rothfuss
Saga: Crónica del asesino de reyes, libro 2 (The Kingkiller Chronicle II)
Argumento: El hombre había desaparecido. El mito no. Músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, trotamundos, héroe y asesino, Kvothe había borrado su rastro. Y ni siquiera ahora que le han encontrado, ni siquiera ahora que las tinieblas invaden los rincones del mundo, está dispuesto a regresar. Pero su historia prosigue, la aventura continúa, y Kvothe seguirá contándola para revelar la verdad tras la leyenda.
Este es un libro que araña las 4 estrellas.

Medité bastante la puntuación, estuve a punto de ponerle 3, pero después cambié de opinión varias veces. Y al final decidí que, estirándose al máximo y con los dedos extendidos, es un libro que llega a las 4 estrellas.

Me explico mejor: en El nombre del viento la historia fluye como agua entre los dedos, sin darme cuenta leía 200 páginas de un tirón, y el libro terminó antes de que me diera cuenta. Pero en El temor de un hombre sabio me da la sensación de que Rothfuss tironea demasiado de los hilos de la historia, y ahí es donde algunas cosas se vuelven forzadas, incómodas y tediosas. [Sin ir más lejos: el episodio de las chicas secuestradas por los falsos Edena Ruh. ¿Era realmente necesario? Solo se me ocurren tres motivos para que Rothfuss invirtiera casi 150 páginas en ese tema:
1) Demostrar el concepto que Kvothe tiene de los Edena y de quienes ensucian su nombre, lo cual me parece innecesario ya que queda bastante claro a lo largo de la saga.
2) Crear un problema u obstáculo por el cual a Kvothe le vayan mal las cosas con el maer, lo cual también es innecesario ya que hubiese bastado que en un arrebato de rabia Kvothe revelara frente a Meluan sus orígenes Ruh.
3) Dar pie a un conflicto mayor en el siguiente libro, o alguna especie de conexión entre este episodio y otro de mayores consecuencias, lo cual dudo seriamente pero puede tenerse en cuenta.
]


En la Universidad damos muchas vueltas sobre los mismos problemas que ya aquejaban a Kvothe en El nombre del viento: la falta de dinero, su incapacidad para comprender la nominación, Ambrose, Denna. Los mismos problemas se repiten una y otra vez, ocupando casi toda la primera mitad del libro.

A partir de la segunda mitad la historia se vuelve más dinámica, y el universo de El Asesino de Reyes se amplía. Me fue mucho más fácil mantener la atención, y ocurren algunas cosas fascinantes. Pero otra vez: para lo que es la extensión del libro (1190 páginas), hay mucha meseta y pocos picos.[Puedo nombrar solo seis puntos clave, de echo, todos seguidos de mesetas argumentales en las que ocurre muy poco: el envenenamiento alquímico, el intento fallido de robar el anillo de Denna, el encuentro con el maer, el encuentro con los bandidos del Eld (Táborlin el grande), el encuentro con Felurian y la llegada a Ademre.

De esos puntos clave, sólo algunos supusieron un gran conflicto o un giro en los acontecimientos, y los que sí implicaron esto, pronto se "amesetaron" sobre el problema.
]


Pero bueno, ¿por qué entonces 4 estrellas, Sofía? Si parece que te moriste de aburrimiento todo el libro.

Y la verdad es que no, no me morí de aburrimiento. La narrativa de Rothfuss tiene algo suave y mágico que hace que no puedas parar de leer, y plantea dilemas filosóficos y morales de una manera tan sutil que después de dejar el libro te encontrás con que lo que le pasa a Kvothe es bastante aplicable a la vida real, aunque sea tan extraordinario.

Por otro lado, los personajes. Aunque los vemos sesgados por el punto de vista de Kvothe (incluido al propio Kvothe) en esta novela los que ya conocíamos adquieren mucha más dimensión y los nuevos aparecen bastante dimensionados. Me hubiese gustado tener un poco más de Auri, pero lo que respecta al "grupo de la Universidad" me pareció impecable. Todos crecen y dejan entrever tanto sus fortalezas como sus flaquezas, y todos demuestran ser grandes amigos para Kvothe. Respecto a Elodin, se entrevé un desarrollo sutil del personaje, que no es explícito porque el protagonista está demasiado concentrado en ser un idiota, pero si se le presta atención se puede ver.

Respecto a los personajes nuevos, no quiero decir nada para no tener que tapar más spoilers. Baste decir que Rothfuss hace un gran trabajo revelando de a poco las diferentes caras y la esencia de cada uno de ellos, de unos más y de otros menos.

Finalmente, no hay palabras para expresar lo fascinante que me resultó la construcción del universo de esta trilogía. Rothfuss describe con precisión culturas totalmente distintas. Y digo distintas entre sí, pero también distintas a cualquier cosa que pueda conocer el lector. Ademre me resultó fascinante, y también el mundo feérico. Hay distintos idiomas, costumbres, creencias, historias. Todo está muy bien diferenciado y, lo que es natural, todas las culturas creen que son "la mejor" o "la más civilizada".

Pero dentro de cada cultura existen diferencias según la ocupación y clase social. Los más acomodados tienen ciertas características en relación al pueblo llano. Y el pueblo llano es distinto según viva en una gran ciudad, en un pueblo, en una granja, o en un simple carromato itinerante. También es distinto si están cerca de la costa o de la montaña, o si están cerca de la Universidad. Hay demasiados matices, lo cual resulta sumamente interesante.

En fin, por estas cosas es que no pude bajar mi puntuación a 3 estrellas. Aunque el libro sea chato en materia de acontecimientos, lo compensa en profundidad y colorido, lo cual lo hace muy recomendable. Y así es como se ganó ese "Me gustó mucho, va a mi estantería de privilegiados" que representan mis 4 estrellas.
Título: El nombre del viento
Autor: Patrick Rothfuss
Saga: Crónica del Asesino de Reyes, libro 1 (The Kingkiller Chronicle I)
Argumento: En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que lo han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: "Kvothe" músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. Ahora va a revelar la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años como ladronzuelo en las calles de una gran ciudad y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando.



Este libro es una experiencia maravillosa. No hay nada que hable mejor de un libro que el hecho de que, habiéndolo terminado, extrañes al protagonista con tanta intensidad que no puedas concentrarte en otras historias porque necesitás saber más de él. Eso es lo que me pasó con Kvothe.

El nombre del viento es la historia de Kvothe (que se pronuncia "Kuoz", btw), un artista itinerante extraordinariamente inteligente cuya vida va a dar el más trágico de los giros cuando está llegando a las puertas de la adolescencia. Y él sabe que hay alguien detrás de esta tragedia: los Chandrian.

Pero el camino que recorre el protagonista hacia su venganza no es directo en absoluto, sino increíblemente errático, aunque sin perder de vista el objetivo. Esto me gustó porque es bastante realista, ya que no todo el mundo tiene la oportunidad de ir directo a conseguir sus sueños, y menos si hay obstáculos como los que Kvothe tuvo que sortear. Sin embargo, por partes parecía que la historia estaba estancada y que no ocurría nada interesante.

La historia está narrada desde el punto de vista de Kvothe, es más, es el mismo Kvothe quien, sentado en una taberna, narra la historia de su vida a un escribano llamado Cronista. Es quizá por esto que el único personaje que se desarrolla a un grado más "humano" sea el protagonista, mientras que el resto de personajes secundarios permanecen bastante estáticos: el chico malvado, la chica hermosa e inteligente, los amigos (uno sentimental y el otro más objetivo), la chica misteriosa, los maestros chiflados, bondadosos o inflexibles, etc.


Lo que más me fascinó de esta novela es la construcción del universo en el que Kvothe se mueve. Siempre pensé que un libro que tiene un mapa en la primera página es digno de leerse. Y este libro es de esos. La historia se desarrolla en una especie de Inglaterra medieval, con sus nobles, clérigos y maestros, pero en la que también existen los ángeles y los demonios, y en la que es posible "vincular" y "llamar" a las cosas por su nombre, para que te obedezcan. Pero todo esto tiene una construcción histórico-científica que lo justifica y lo explica. Con Kvothe escuchamos historias de sabios, asistimos a clases de simpatía y sigaldría, e investigamos qué de verdad hay en ciertos mitos, leyendas y anécdotas que circulan entre la gente común. Además, hay diferentes dialectos, idiomas y culturas que en El nombre del viento sólo se mencionan, como prometiendo una mayor ampliación en los libros subsiguientes.


Disfruté muchísimo de la lectura de este libro, a tal punto que aunque no tiene un cliffhanger demasiado dramático en el final (al contrario, es un final bastante tranquilo y completo), ya extraño a Kvothe y necesito conseguir el segundo libro lo más pronto posible.
Ni testigos ni pistas ni cadáver. Josy, la hija de doce años del conocido psiquiatra Viktor Larenz, desaparece en misteriosas circunstancias de la consulta del médico que la trata de una extraña enfermedad. Cuatro años después, Viktor, sumido en una profunda tristeza, se ha retirado a una remota casa en una isla del Mar del Norte. Allí lo localiza una hermosa desconocida que padece alucinaciones: ve constantemente a una niña pequeña, una niña que padece una extraña enfermedad y que desaparece de la consulta del médico sin dejar rastro. Viktor inicia entonces un tratamiento con la desconocida, pero la terapia se convierte paulatinamente en un dramático interrogatorio... ¿Es posible lo inconcebible?
 
OH. MY. GOD. Mindblowing.

Este libro me dejó descolocada. No puedo creer el final, sencillamente no puedo creerlo. Increíble.


Sentí miedo, y quiero decir verdadero miedo por los personajes. Pena también, hubo cosas que me impresionaron y me dolieron en lo más profundo. El suspenso y el misterio se acrecentaban en cada capítulo, las preguntas se acumulaban y yo no podía parar de pensar, intentar encontrar algo de sentido a todo lo que estaba ocurriendo. [Y es que ese era el punto: nada tenía sentido, todo era producto de un delirio. Un complejo delirio que intentaba desentrañar una verdad de la mente de un hombre.]

Y sin embargo, es asombroso cómo Fitzek conecta todos los puntos en un puñado de capítulos, con una prosa refinada pero simple, dejando caer la resolución del misterio gota a gota, de modo que hasta la última página el lector se hace preguntas y devora cada palabra en busca de respuestas. [E incluso, a raíz del último capítulo, yo me quedé con algunas preguntas: ¿qué pasará con Josy? ¿Volverá a ver a su padre alguna vez? ¿Logrará Viktor estabilizarse al menos? ¿Realmente era esquizofrenico? Porque a lo largo de toda la novela se repite la frase "no es esquizofrenica, sólo finge serlo", refiriéndose a Anna, pero si Anna era una producción de su cerebro para sacarlo de su letargo, quizás esta frase se refería a sí mismo. Y la maldita de Isabell, ¿terminó en la cárcel, cierto? Supongo que es obvio, pero yo quedé con ansias de venganza.]

Una experiencia increíble, que no tiene desperdicio. 



P.D.: Si leyeron esta reseña con spoilers, leyeron el libro y quieren saber la respuesta a alguna de esas preguntas, pueden ver un mail que le escribí al autor (¡¡¡y lo que me contestó!!!) acá.
Título: Los días del Venado
Autora: Liliana Bodoc
Saga: Los Confines, libro 1
Argumento: Han zarpado unas naves. La Magia de las Tierras Fértiles percibe confusas señales en ellas, no logra descifrar si debe recibirlas con la alegría del reencuentro o con la tristeza de las armas. Nada saben de la terrible amenaza que se cierne sobre el continente. No saben aun que nada volverá a ser como fue.El Bien y el Mal, como en todo gran relato épico, librarán una batalla terrenal, pero también habrá fuerzas intangibles, mágicas, cósmicas. La Cofradía del Aire Libre, el ejército del Venado, la magia de los Brujos y las Criaturas lucharán unidos por la libertad y el futuro de las Tierras Fértiles. Los hombres de paz se convertirán en guerreros, los guerreros en héroes. Habrá que sobreponerse a los largos viajes, al odio, a las traiciones. Al miedo en el corazón y al desamparo. Por su escritura impecable, por su poética imaginación, por la originalidad de las acciones, por el sabio desarrollo de la intriga, Los días del Venado es un relato único en lengua castellana. Un universo de historias y personajes deslumbrantes concebido por el sobrio y cálido humanismo de Liliana Bodoc, que esta llamado a ocupar, sin lugar a dudas, un lugar privilegiado entre las mejores novelas de las últimas décadas.
Me encantó, me encanta la idea y me encanta la prosa de Liliana Bodoc. Releí este libro después de años y tenía sobre él muy poco en mi memoria, así que es como si lo leyera por primera vez.

Es un libro muy particular, dado que retoma un género desafiando su estilo. Podríamos decir que es un Señor de los Anillos americano, pero no le haría justicia a la originalidad con que Bodoc toma lo poco que sabemos de la cultura de los nativos (que, para colmo, lo sabemos de boca de los conquistadores), y hace nacer personajes de ella, personajes humanos y distintos, que me hicieron sumergirme en la historia y preguntarme acerca de ese mundo pre-europeo. O completamente ajeno a lo europeo.

'El tiempo que conocimos y amamos se ha ido sin remedio. No estamos aquí para llorarlo, sino para pelear por el que vendrá'


Quizás algunos se sientan molestos porque este libro te saca definitivamente de tu zona de confort. La narrativa es totalmente distinta a la de los libros de fantasía tradicionales, y por supuesto los ambientes, el estilo e incluso podría decirse que el enfoque de los valores perseguidos por los personajes son muy particulares. Pero a mí, en lo personal, eso me gustó. Me gustó que Liliana Bodoc me pegara un codazo y me dijera "hey, mirá para acá, acá también tenemos cosas increíbles para contar y crear".

Ojalá hubiese mas historias como ésta. Y si las hay, y alguien que lea esto las conoce, les agradecería muchísimo alguna recomendación. Yo mientras tanto me voy corriendo a mi estante a buscar la segunda parte de esta trilogía.




AVISO: esta reseña contiene spoilers!


A ver: la película me gustó. Cuando terminó la última escena y la pantalla se puso en negro (sí, es una de esas películas en las que ES NECESARIO que la pantalla se ponga en negro para que te enteres que terminó) yo estaba con los ojos abiertos como platos y articulando un mudo “¿¡ME ESTÁS JODIENDO!?” mientras me tapaba la boca con una mano. Sin embargo, con la mente en frío y haciendo una revisión en retrospectiva, encuentro varias cosas interesantes a destacar, algunas positivas y otras no tanto.


Para empezar, esta película empieza lento. Los minutos pasan y no pasa nada. Bueno, nada que no hayamos sabido antes de comprar las entradas del cine: que los Puccio son una familia de secuestradores y que Arquímedes (Francella) es un tremendo hijo de puta. La historia parece querer pasar por dentro de la cabeza de Alex/Alejandro (Lanzani) y transmitirnos algo de lo que se estaba viviendo dentro de esa casa: tensión, secretismo, y una lealtad tremenda hacia el jefe de la familia. Y aunque todo eso lo entendí, no llegué a sentirlo. El horror, el miedo. Simplemente no salió.

“Bueno,” podés pensar, “si no te transmiten lo que pasa adentro de la casa, por ahí es que en realidad están queriendo informarte de lo que pasaba afuera”. Lamento decepcionarlos pero ni siquiera eso. Uno podría pensar: dictadura, represión, los militares están lógicamente cubriendo, ayudando o contratando a los Puccio para que secuestren gente. Y algo de eso se puede entrever. Pero pasa desapercibido, como un dato más. Yo quedé llena de preguntas a ese respecto: ¿qué mafia mueven estos tipos? ¿Por qué secuestran a sus víctimas? ¿Las eligen ellos? ¿Los envían? ¿Quién los cubría? ¿Por qué?

Si voy a ser sincera, toda la primera parte me aburrió. No me llegó, y me aportó poco.



Pero a partir de la segunda hora de película la cosa cambia bastante. Llega 1983, llega la democracia, aparece Alfonsín dando su primer discurso presidencial, y la cosa se complica para los Puccio. Ya no es sólo que los militares ya no están en el poder (con lo cual pierden su protección), sino que la gente está distinta, ya no está dispuesta a dejarse matar, ya no tiene miedo.

Esto me encantó. Arquímedes no contaba con este obstáculo. Sus víctimas se resisten, las familias no se dejan extorsionar. El poder volvió al pueblo: acá sale a relucir el verdadero terror en el que vivían los argentinos de la década del ’70, y la fuerza renaciente que los inundó con la vuelta de la democracia.


Además, hay otras cosas que descolocan al patriarca Puccio: Alex está pensando en casarse y dejar el “negocio familiar”, su hijo menor (que tuvo tan poca participación que no me acuerdo su nombre) desapareció sin dejar rastro, y la menor empezó a darse cuenta de qué era lo que hacía su padre para ganarse el pan, por lo que su vínculo se pierde.

La cosa es que, aparentemente, el clan secuestra a una señora y no puede lograr que su familia le pague la suma exigida para el rescate, por lo que pasan dos años (1983 a 1985) y la pobre mujer sigue ahí, acostada en una bañera, gritando auxilio. Y entonces, súbitamente, no se sabe cómo, ni porqué, los agarran. A todos.





Escenas violentas, con mucho “dale hijo de puta, no te hagás el pelotudo, hablá hijo de puta, quedate quieto hijo de puta, hijo de puta hijo de puta hijo de puta” (porque parece que al policía porteño le encanta decir hijo de puta), y todos terminan detenidos.


No voy a hablar sobre el final. Sólo voy a decir que me impresionó bastante, y me sorprendieron las actuaciones, tanto de Francella como de Lanzani. El teen angel que había aparecido en algunas escenas anteriores desapareció por completo. Ahí realmente vi a Alejandro Puccio, torturado por la culpa y el odio hacia su padre, consumido por él y por todo lo que lo ataba a él. Y también en Francella vi a Arquímedes: un hombre prepotente, orgulloso, calculador. Por fin dejé de ver a los actores y sentí llegar a los personajes, que me hicieron terminar con los ojos como platos y una mano tapándome la boca, mientras articulaba un mudo “¿¡ME ESTÁS JODIENDO!?” y quería quedarme a ver más, mucho más sobre ellos.
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